Santiago Laurent: “Pilar no se subió al tren del desarrollo”
Laurent, la puerta del local. “Si nos toca armar lista, lo haremos con fuerza”, dijo. por Diego Schejtman d.schejtman@pilaradiario.com Afuera llueve sobre una ciudad desierta por el feriado del Viernes Santo. Adentro, en el local de la corriente kirchnerista Güemes, en la calle Independencia, un puñado de militantes toma mate mientras habla, invariablemente, de política. Uno es Santiago Laurent, el principal dirigente local y uno de los referentes nacionales de la agrupación que, junto con La Cámpora, acapara la atención del Gobierno nacional. De jeans y campera deportiva, Laurent aprovechó el feriado para sacarse el traje que le impone su cargo como subgerente de Servicios Comunitarios del PAMI. Enciende un cigarrillo, el primero de los varios que fumará durante la charla en la que hablará de las falencias del gobierno de Humberto Zúccaro, de la necesidad de replicar en Pilar un modelo kirchnerista y tratará de convencer al cronista de que la vocación de construir un espacio político a largo plazo le importa mucho más que el armado de las listas para octubre. “Este es un momento en el que quedan algunas cuestiones para definir, pero vamos a cumplir el rol que mejor contribuya al objetivo principal, que es la reelección de Cristina (Fernández). La decisión no es sólo nuestra, pero en el caso de que nos toque, estamos en condiciones de representar alguna de la listas”, concede. - ¿Cómo debería traducirse el proyecto nacional en un gobierno municipal? - A nivel local somos varios actores que apoyamos al Gobierno nacional. Hay matices y diferencias, pero todos entendemos que el modelo tiene que tener una pata local para garantizar la implementación de las políticas de fondo. Todos los territorios necesitan un predicador del discurso y un gestor a nivel local. - ¿Y eso se da en Pilar? - Los que venimos de una etapa previa al 2003 en Pilar, donde los efectos de la crisis fueron complejos, vemos que hubo una recuperación en estos siete años pero creemos que mientras el país vivió una etapa de reconstrucción nacional y desarrollo con reversión de índices sociales, Pilar no se plegó a eso. No se subió al tren del desarrollo. - ¿Qué le faltó? - Si uno saca una foto rápida, los 90 fueron la desaparición del Estado, tanto el nacional como los provinciales y locales. El principal éxito del gobierno a partir del 2003 fue la recuperación del Estado como elemento regulador de la economía y la sociedad. Lo que está faltando a nivel local es la reconstrucción de ese Estado y por eso estamos perdiendo una serie de oportunidades. Pilar, por los grupos sociales que conviven, la inversión privada y la cuestión social, requiere un Estado municipal muy fuerte que hoy no está. - ¿En dónde se nota esa ausencia? - Hay un desarrollo que se traduce en aumento de la población, con todo lo que conlleva en términos de necesidades de salud, obra pública. Si eso no se acompaña con planificación, siempre se estará detrás del problema. - ¿En qué nota esa falta de planificación? - Por ejemplo, en lo que pasó con el nuevo shopping en el puente Champagnat y la falta de planificación con el tránsito. No se dialogó con los barrios, no se planificó ni se reguló. Hoy lo que tenemos es una serie de problemas. Eso se repite en casi todas las áreas. Pilar puede tener un desarrollo a futuro importante y fuerte o uno muy desordenado que puede terminar en cosas muy perjudiciales. Hay ausencia de un Estado que pueda articular los grupos sociales. Debate - Habló de dos patas, la gestión y la de predicar el discurso nacional. Muchos le critican a Zúccaro no encarnar esta última tarea ¿Lo ve así? - El discurso en política es un medio para reforzar y ganar voluntades que generen apoyo para llevar adelante las transformaciones. Ser parte de este proceso no pasa sólo por gestos sino por una militancia en cada una de las temáticas. Todos los avances que se dieron requirieron un debate previo muy fuerte, que se construye desde lo local. Lo cuestionable es no alimentarlo a nivel local. Acá se repite todo el tiempo que Pilar está “por encima de toda ideología y toda bandería política”. Eso no existe. Cualquiera que esté en política sabe que hay ganadores y perdedores, que defendemos determinados intereses y tenemos una idea de proyecto. No existe la entelequia de un Pilar por encima de todo. Lógicamente hay que tender hacia la integración, pero hay diferentes sectores y hay que definir prioridades. El modelo local - ¿Cuál es el rol de las agrupaciones para suplir eso? - El nuestro es un proceso de construcción con el objetivo de que, en algún momento, llegue a cumplir ese rol en lo político y en la gestión. Localmente tenemos que dar un salto madurativo en la discusión política y debatir un modelo local que trate los mismos lineamientos de las grandes políticas nacionales. - ¿Cómo sería ese modelo local? - El modelo nacional implica regular la economía para lograr el fortalecimiento del Estado para trazar políticas redistributivas. Localmente hay que discutir cómo se regulan los sectores económicos de Pilar para tener una política impositiva de fortalecimiento municipal y generar beneficios sociales reales. - ¿Entre quiénes debe darse el diálogo para definir ese modelo? - Con todos los compañeros que estamos en espacios del kirchnerismo, pero tenemos que proponernos lograr una propuesta común detrás de esto. - ¿Debería incluir al gobierno de Zúccaro o a priori está excluido? - Es diferente los que estamos en un proceso de construcción del que gestiona. El que gestiona habla por sus hechos. Y en estos 8 años eso no ha ocurrido. Se conocieron los números municipales y los recursos propios alcanzan a 141 millones, mientras el resto (de los 445 millones totales) viene de fondos provinciales y nacionales. Demuestra el rol de un Estado débil que no tiene las herramientas ni la capacidad de gestión para recaudar. Por otro lado, la falta de definición política que se vivió en estos últimos años generó la imposibilidad de recibir obras de mayor envergadura por parte del Gobierno nacional. - También podría decirse que ese es un punto negativo del Gobierno nacional: “castigar” con falta de obras por desencuentros políticos con dirigentes. - Eso no es sólo por la indecisión, también hay falta de gestión. Hay provincias y municipios opositores que han recibido grandes obras. Como Santa Fe con (el gobernador Hermes) Binner, que no está justamente alineado con el Gobierno y sin embargo se construyeron autopistas, se canalizaron los puertos. Acá lo que hay, aparte de indefinición política, son debilidades de la gestión y desconocimiento de las necesidades o de como resolverlas. Elecciones La lista propia, una posibilidad cierta - Cuando habla del gobierno de Zúccaro lo hace en términos de oposición. ¿Cómo se va a traducir eso en el proceso electoral? - En eso tenemos cierta tranquilidad. La mayor carga de trabajo está puesta muy en el futuro, en la profundización de este modelo en el tiempo. Tenemos la responsabilidad de no defraudar toda esta incorporación masiva de jóvenes y a la vez sabemos que tenemos que dar una transformación política hacia adentro. Nuestro impulso está en eso. Si nos toca armar lista y ser candidatos a nivel local vamos a hacer con fuerza, lo convicción y sacrificio, pero todo dentro de esa perspectiva. - ¿Hay diálogo con el resto de las agrupaciones K? - Tengo muy buena relación con algunos, a otros no los conozco. Pero se puede hablar. Tenemos la coincidencia que no nos sentimos representados por la gestión local actual y que acompañamos el modelo nacional. Nuestra postura es que podamos tener un acuerdo político que vaya más allá de esta coyuntura y que nos pongamos de acuerdo en un modelo local. - Esa postura le quita dramatismo al momento en que haya que discutir cargos... - Podemos tener algunas diferencias pero para nosotros son todos compañeros del mismo espacio y tenemos bien claro que no vamos a estar discutiendo para llegar a peleas, rupturas o críticas. Priorizamos la política y el rumbo que está por encima de eso. |
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