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jueves, 12 de mayo de 2011

La hoja del Juicio y Castigo: CAUSA MASACRE DE MARGARITA BELÉN – DÍA 59

La hoja del Juicio y Castigo: CAUSA MASACRE DE MARGARITA BELÉN – DÍA 59

LA SENTENCIA, EL LUNES 16 DE MAYO

El tribunal dará a conocer el fallo luego de que el imputado Luis Alfredo Chas diga sus últimas palabras. Durante la mañana del miércoles seis imputados realizaron su descargo: negaron su responsabilidad en la Masacre y fustigaron el proceso judicial en su contra.




Por Gonzalo Torres / Dibujo: Juan Britos.

El próximo lunes 16 de mayo pasará a la historia: esa mañana, después de escuchar las palabras del policía retirado Alfredo Luis Chas – él único imputado de la lista de oradores que no habló durante la jornada del miércoles –los jueces del Tribunal Oral Federal de Resistencia Gladys Yunnes (presidenta) , Eduardo Belforte y Luis Ramón Gonzáles (vocales) darán a conocer el fallo de la causa por la Masacre de Margarita Belén, después de casi un año de juicio oral y más de treinta de exigencia por parte de los familiares de las víctimas del fusilamiento clandestino, de los organismos de Derechos Humanos y de buena parte de la sociedad.
Previamente a la sentencia, la última audiencia de la causa – el día número 59 - tuvo como protagonistas absolutos a los imputados Horacio Losito, Aldo Martínez Segón, Ricardo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Jorge Daniel Carnero Sabol y Athos Gustavo Rennés, quienes se negaron a prestar una declaración indagatoria – y a responder preguntas – pero aceptaron la posibilidad de realizar su descargo antes de que el tribunal pase a deliberar. Todos negaron las imputaciones y evitaron referirse a los hechos del 13 de diciembre de 1976, despotricaron contra el accionar de las organizaciones armadas durante los sesenta/setenta, atacaron la veracidad de los testigos de la causa y se quejaron por la supuesta persecución del Poder Judicial.
Por último agradecieron la “defensa militante” de Carlos Pujol y el eficiente desempeño de los defensores oficiales Juan Manuel Costilla y Federico Carniel. Dijeron guardar “el mayor de los respetos” para los familiares de los desaparecidos, si bien no aportaron dato alguno para la ubicación de sus restos.
Horacio Losito – habló através de videoconferencia desde la sede del Congreso de la Magistratura en Buenos Aires - y Athos Gustavo Rennés fueron los oradores más destacados de la tropa de imputados, el primero por la vehemencia puesta al momento de hablar, “no hago mi defensa, estoy trasmitiendo la verdad” aclaró en un uno de los tramos más álgidos de su prédica. Rennés se distinguió por sus anécdotas de los momentos previos al golpe del 24 de marzo – al cual se opuso junto con un grupo de militares peronistas, y sus años en el Chaco como interventor en el Ingenio Las Palmas, y su participación en el equipo de campaña del Deolindo Felipe Bittel– gran amigo suyo - durante la reapertura democrática.
El policía Alfredo Luis Chas – participó en el corte de ruta que se realizó en los momentos previos al fusilamiento de los detenidos- hablará el próximo lunes. Los militares Ernesto Jorge Simoni y Luis Alberto Patetta (“el hombre de la remera colorada”, sentenciado a 25 años de prisión en la Causa Caballero por torturas en la Brigada de Investigaciones), hicieron saber que prefieren guardar silencio.

LA ARENGA DEL CORONEL LOSITO

El coronel y veterano de la Guerra de Malvinas Horacio Losito inauguró la ronda de “alegatos” militares. En 1976 Losito era oficial de Inteligencia del Regimiento de Infantería 9 de Corrientes. Estuvo a cargo de la custodia de los detenidos políticos que fueron fusilados en ruta 11 en el camión Mercedes Benz. Fue condenado en agosto de 2008 a 25 años de prisión por torturas en el citado regimiento correntino. Durante todo el juicio se destacó por su carisma y cierta facilidad para perder los estribos durante las audiencias.
Losito habló durante 45 minutos. Sus “palabras finales” fueron más bien una arenga política con nostalgias de la guerra Fría y un desconocimiento absoluto del carácter generalizado y masivo del reclamo por Juicio y Castigo al genocidio argentino, que comenzó con un pormenorizado repaso de los atentados y las operaciones armadas de ERP y Montoneros en el marco de una supuesta “guerra no convencional”, continuó con la refutación del juicio – “el arte de aparentar lo justo”- y concluyó con un pedido de reconciliación nacional – ya hablándole no al tribunal sino a la Historia desde la pantalla del televisor del juzgado, entre acoples y zumbidos – para “que jamás nos volvamos a enfrentar entre argentinos”. En cuanto a datos o hechos concretos de la causa Masacre por Margarita Belén su aporte fue casi nulo.
En el tren de denostar el lento pero constante proceso de justicia, memoria y verdad iniciado desde la sociedad y para el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad perpetrados desde el Estado durante la última dictadura Losito expuso un análisis reduccionista en extremo y trató a los Derechos Humanos de “eufemismos para fines mezquinos”: “No sólo estamos siendo juzgados al margen de la constitución, sino que quienes están capitaneando el juzgamiento son las cabezas de las organizaciones terroristas” reveló a los gritos, para luego ponerle nombre, apellido y nombre de guerra a los supuestos “cerebros ocultos” de este Juicio y Castigo; “Esteban Righi, jefe de los Fiscales Federales, ministro del Interior del nefasto presidente Cámpora que liberó a los terroristas que envolvieron el país en ríos de sangre” afirmó el militar. Luego siguió con el periodista y presidente del CELS Horacio Verbitsky – “… nombre de guerra “Perro” hoy querellante en la causa…”- y terminó con el secretario de Derechos Humanos de la Nación Eduardo Luis Duhalde; “… nombre de guerra Damián, activo colaborador de ERP, Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas, Fuerzas Armadas Revolucionarias, y otras organizaciones menores subversivas…” vociferó con un énfasis propio de los cuarteles y no de la sala de audiencias.

RENNÉS, EL AMIGO DE BITTEL

Athos Gustavo Rennés fue el último en hablar. En 1976 fue jefe de la Compañía de Comunicaciones VII de Resistencia. El día de la masacre era el jefe de la columna de traslado de detenidos. Lo suyo fue más que nada un anecdotario de sus años de servicio y posteriores. Militante peronista, ingeniero electrónico y docente en la UTN, interventor en Las Palmas, cónsul general en San Pablo a principios de los ochenta, investigador anti-corrupción durante el menemismo, y “preso político” desde hace seis años a la fecha…
Arrancó negando todas las imputaciones porque “tienen como base la mentira”, pero dedicó la mayor parte de su oratoria a desmarcarse del genocida Videla y remarcar su pertenencia al movimiento peronista; durante los años setenta formó parte de un grupo de militares peronistas cercanos a Lorenzo Miguel que habría intentado oponerse al golpe, en el Chaco conoció al “escribano Bittel” de quién fue entrañable amigo y para quién militó en la campaña proselitista durante la reapertura democrática.
Se declaró un enamorado del Chaco, por sus años de interventor del Ingenio Azucarero en Las Palmas y porque le permitió traer la televisión a color a la provincia en 1978. Para demostrar su compromiso con la república relató que durante los noventa fue investigador anticorrupción en “Observaciones Judiciales” nombrado por el “doctor Menem”… Investigando una red de narcotráfico integrada por policías federales el ministro del Interior José Luis Manzano vetó su ánimo persecutor y le explicó como venía la mano: “Con la mafia se negocia, no se la combate” me dijo, ahí me dí cuenta que en ese lugar estaba de más”, reconoció, con la voz ronca y cierto temblor en las manos. Por último agradeció al Tribunal por haberle sido permitido acompañar a un hijo que padece una enfermedad delicada, al equipo de abogados defensores “por el aguante”. “A la querella y a la fiscalía, mis respetos” finalizó el militar.

ALEGATOS MILITARES

Los restantes oradores coincidieron en un alegato más formal y apartado del encuadre histórico/político de sus camaradas de armas. Denostaron los juicios por crímenes de lesa humanidad por considerarlos ilegales y deslizaron que la responsabilidad de todo la tienen los mandos superiores, todos fallecidos a la fecha.

Aldo Héctor Martínez Segón (dibujo) se desempeñó como jefe de Batería del Tiro “B” del Grupo de Artillería VII de Chaco. Estuvo a cargo de la seguridad exterior del operativo de traslado. Se lo notó un poco nervioso, afirmó estar seguro de que no se encontrará la verdad en el juicio y para explicarse mejor recurrió a una fabula que le contaba su abuela. Insistió con que la obediencia debida militar obliga al soldado a obedecer a toda costa. “El que domina el hecho es el que da la orden” se defendió.

Ricardo Guillermo Reyes: Doce minutos le bastaron para proclamar su inocencia y denunciar la “sugestiva presencia de autoridades del Poder Judicial” para según su entender presionar a los magistrados del Juzgado Federal. “Mi deseo es que se expresen como jueces independientes” le pidió al Tribunal.

Germán Emilio Riquelme era el conductor del vehículo responsable de la seguridad exterior del operativo, al mando de su preopinante Reyes. Riquelme protestó por su prisión de seis años como procesado en un juicio civil en base a sus dichos en sede militar. “Soy un paria en mi propio país” manifestó.

Jorge Daniel Rafael Carnero Sabol actuó como oficial en el Destacamento de Inteligencia 124, de Resistencia. También se desempeñó como personal de seguridad y conductor del vehículo Mercedes Benz que trasladaba a los detenidos antes de la masacre. Alegó que todo lo que se le imputa “durante la guerra de los setenta” ya prescribió y que le cabe el tratamiento de “prisionero de guerra”. Denostó la lucha para lograr el juzgamiento a los crímenes del terrorismo de Estado calificándola de “negocio de los Derechos Humanos y verdadera industria del dolor ajeno” sostuvo.







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