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sábado, 11 de agosto de 2012

LA ESTAFA DE CLAUDIA RUCCI, LA TRIPLE A Y LA VERDAD SOBRE JOSÉ I. RUCCI.

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Por Simón Morales. Foto: Rucci con los asesinos de la CNU/Triple A, Juan Carlos Gomez y Fernandez Ribeiro
El lunes 9 de junio, el hijo de desaparecidos Anibal Facundo Martinez Soler se hizo presente con su abogado patrocinador Dr. Daniel Straga y acompañado por el editor de IzquierdaPuntoInfo y miembro de la Mesa de Investiga
ción y Acción Contra los Crímenes de la Triple A (MIATA), Carlos Petroni a los juzgados federales de Comodoro Py. Allí, Facundo radicó una denuncia por estafa y fraude contra el fisco contra la cuarta candidata del PJ2 en la Provincia de Buenos Aires, Claudia Rucci. Los cargos devienen del cobro de 224.000 dólares de indemnización que la familia Rucci, incluida la candidata Claudia, cobraron por la muerte del Secretario General de la CGT Ignacio Rucci en 1973. Presentando evidencia, la familia Rucci cobró esa indemnización que se reserva a los familiares de desaparecidos por la acción del terrorismo de estado, aduciendo que su padre había sido asesinado por los militares o un grupo paramilitar, la Triple A,
Ahora CLAUDIA RUCCI AFIRMA QUE José Ignacio Rucci fue asesinado por Montoneros el 25 de setiembre de 1973- una organización de la izquierda peronista de aquel periodo- por su participación en la organización de la llamada Masacre de Ezeiza en junio de 1973.
En esa oportunidad, bandas paramilitares incluidas fuerzas enviadas por Rucci como la JSP (Juventud Sindical Peronista) y la CNU (Concentración Nacional Universitaria) y otras contra una multitud de peronistas de izquierda que habían concurrido a recibir al General Perón a las inmediaciones del aeropuerto de Ezeiza.
La Masacre de Ezeiza fue el primer acto de una coordinadora nacional de organizaciones de extrema derecha del peronismo que luego se llamaría Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) que en los siguientes tres años asesinaría a mas de 1.500 luchadores de la izquierda del peronismos y de organizaciones socialistas con el objetivo de controlar el movimiento obrero y popular mediante el terror estatal. José Ignacio Rucci estaba comprometido con esa tarea a fondo. El había fundado la Juventud Sindical Peronista (JSP), uno de cuyos dirigentes era el actual Secretario General de la CGT, Hugo Moyano y también había alentado y dado fondos económicos para su funcionamiento a grupos terroristas de extrema derecha como la CNU, algunos de cuyos mas prominentes dirigentes, como Alejandro Giovenco y Juan Carlos Gómez recibían pagos por actuar como guardaespaldas y sicarios de Rucci. Otros de los propósitos de la fundación de la JSP, que Rucci había implementado por sugerencia del propio Perón, era neutralizar en algo la influencia y control sobre el aparato sindical del por entonces jefe de las 62 Organizaciones, Lorenzo Miguel, quien era a su vez el capo del propio sindicato de Rucci, la UOM (Unión Obrera Metalúrgica). Rucci era una pieza fundamental del armado político de Perón para tratar de controlar las apetencias de poder del líder metalúrgico Lorenzo Miguel. Miguel era el sucesor en la UOM y las 62 Organizaciones del asesinado dirigente Augusto Timoteo Vandor quien se había destacado tanto por su sinuosa colaboración con los gobiernos militares (1966-1969) como por su persistente noción de crear un neoperonismo, o un "peronismo sin Perón." Vandor fue asesinado por una pequeña organización guerrillera, llamada Descamisados en 1969. Descamisados pasaría a ser parte de Montoneros con los años.
Rucci era el dirigente sindical que públicamente expresaba los ataques mas virulentos contra los "infiltrados" en el movimiento peronista, llamando así a su ala izquierda, y repetía sin cesar los llamados a eliminar de las filas del movimiento obrero a los "bichitos colorados" como él los llamaba.
Rucci logró, efectivamente, controlar hasta cierto punto, por un lado a los Vandoristas y por el otro iniciar los ataques frontales contra la izquierda del movimiento, de lo que la Masacre de Ezeiza no fue sino una escalón en esa espiral de violencia que se desato en los 70. Entre los seguidores de la línea Rucci de aquella época, destacaban personajes como el actual Secretario General de la CGT, Hugo Moyano y otros lideres de la actual conducción burocrática de la central obrera que en aquellos anos dirigían a la JSP.
Manuel de Anchorena, un acaudalado terrateniente de la Provincia de Buenos Aires y personaje de influencia en la extrema derecha del peronismo, era uno de sus tutores politicos y el dirigente cegetista pasaba largos fines de semanas en la estancia del millonario recibiendo instrucción ideológica y montando los caballos de raza del oligarca. Rucci llegó a imponer a balazos a Anchorena como candidato a gobernador de la Pcia. de Buenos Aires en el famoso congreso partidario de Avellaneda de 1972. La masiva reacción que la elección de un oligarca como candidato peronista fue tal, que Perón en persona tuvo que ordenar su reemplazo por Bidegain, aunque dándole como premio consuelo a la UOM la vicegobernacion en la figura de Victorio Calabro.
Calabro luego reemplazaría a Bidegain cuando este renunció a su cargo presionado por Perón y llegaría a ser una de las apoyaturas mas importantes del golpe militar de 1976 en la Provincia de Buenos Aires.
Manuel de Anchorena ligó a Rucci a los estamentos del nacionalismo de derecha peronista a los que el dirigente sindical luego acomodó en las estructuras del poder sindical y político.
En 1970- 1971 Rucci participo como orador en los actos de lanzamiento de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) en las ciudades de La Plata y Mar del Plata. Esta colaboración, que no se terminó cuando los dirigentes de CNU Hector Corres y Juan Carlos Gómez asesinaron a la estudiante Silvia Filler en Mar del Plata, se incrementó con el paso de los años.
http://www.izquierda.info/
noticias/argentina/
viglizzo-rucci-1971_s.jpg
El propio Gómez fue guardaespaldas de Rucci después del crimen y otros dirigentes de la CNU como Fernandez Ribeiro y Alejandro Giovenco también fueron sus guardaespaldas y encargados del trabajo sucio del cegetista.
Giovenco voló en pedazos en 1972 cuando exploto una bomba que trasladaba para realizar un acto terrorista contra un local de izquierda en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires. Fernandez Ribeiro perdió el brazo en otro incidente similar. El asesino Juan Carlos Gómez, que muchos creían muerto, vive aún y sigue protegido por organizaciones sindicales. Hasta hace pocos años, al menos, ocupaba cargos de administrador de hoteles de la Asociación Obrera textil (AOT) y anteriormente del Sindicato Argentino de Televisión (SAT).
gracias a la compañera Glasy Pereyra

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el ser peronista revolucionario

El militante revolucionario, no participa de las prácticas que humillan al pueblo, sabe que un compatriota sistemáticamente humillado, es un hombre derrotado; la historia le demuestra, que los pueblos se liberan organizándose y movilizándose; con pasión, con fervor, con el corazón, con fanatismo, por los sueños de felicidad compartidos en un destino común. Es un insulto a su condición de militante, toda política que tenga por objeto comprar voluntades, utilizando las necesidades del pueblo. Puede vincularse de mil formas con el pueblo, pero sólo admite a su lado las voluntades, que libremente y como iguales, comparten con él, un proyecto liberador

NÉSTOR VOS JUNTO A LOS 30 MIL SON EL ALMA DE NUESTRO COMPROMISO