PERPETUA Y CARCEL COMUN PARA LOS ASESINOS DE ANGELELLI
JUSTICIA TERRENA
Por Ailín Bullentini
Los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados a la máxima pena, con prisión efectiva, como autores mediatos del homicidio del obispo. El fallo descarta la teoría del accidente y sostiene que se trató de “una acción premeditada en los marcos del terrorismo de Estado”.
CONDENARON A LOS REPRESORES LUCIANO BENJAMIN MENENDEZY LUIS ESTRELLA POR EL ASESINATO DE ENRIQUE ANGELELLI
38 años después, la verdadera historia
El tribunal consideró delito de lesa humanidad la muerte del entonces obispo de La Rioja y dictó dos penas de prisión perpetua. Los militares habían querido hacer pasar el homicidio como un “accidente automovilístico”.
Por Ailín Bullentini
Desde La Rioja
El fallo sobre el asesinato de Enrique Angelelli dejó la puerta abierta para investigar la complicidad civil.Un clima alegre rodeaba ayer a familiares, amigos, compañeros y seguidores fieles de Enrique Angelelli a pesar de la distancia irreductible que imponen la muerte y el paso del tiempo. Había ansiedad, claro, pero el miedo y las dudas habían sido vencidas por la esperanza, que los inundaba y no permitía espacio en sus cuerpos donde ubicar la posibilidad de un fallo adverso. No lo necesitaron. Después de ocho meses de debate oral y 38 años de impunidad, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja consideró delitos de lesa humanidad el homicidio del obispo y el intento de asesinato del ex sacerdote Arturo Pinto y condenó por ellos a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella. “Prisión perpetua y cárcel común” leyó el presidente del TOF, José Quiroga Uriburu, y la sala estalló en aplausos. “Monseñor Enrique Angelelli ¡presente! ¡Ahora y siempre!” se oyó multiplicado. Además de la emoción, la enorme conformidad con el fallo, que fue unánime, unificó a las querellas que participaron del juicio. “Hoy es un día feliz, por fin”, resumió Pinto con la simpleza de quien se siente satisfecho. La sobrina de Angelelli, María Elena Coseano, y referentes de la organización Tiempo Latinoamericano y el Obispado de La Rioja, los otros acusadores, también celebraron la decisión de la Justicia.
La lectura del veredicto fue breve e intentó mantener las formas, aunque, por momentos, los aplausos y los gritos de festejo de la sala no lo permitieron. La consideración del hecho sucedido el 4 de agosto de 1976 en los que “se terminó con la vida del obispo de La Rioja Enrique Angelelli y se intentó terminar con la vida sacerdote Arturo Pinto” como “consecuencia de una acción premeditada, provocada y ejecutada en el marco del terrorismo de Estado” despertó los primeros aplausos. Por primera vez desde que aquel auto se cruzó en el camino de la camioneta en la que viajaban Angelelli y Pinto y provocó su vuelco, la Justicia desechó la idea de “accidente” y determinó que se trató de un delito de lesa humanidad. “Imprescriptible e inamnistiable”, concluyó el primer apartado Quiroga Uriburu. Más aplausos.
El primer grito de “Angelelli presente” precedió a las calificaciones de las responsabilidades de Menéndez y Estrella: “Autores mediatos del homicidio doblemente calificado y del homicidio en calidad de tentativa doblemente calificado, en concurso premeditado entre dos o más personas para procurar la impunidad”, leyó el presidente del tribunal. Llegaron los abrazos y los primeros llantos, que se generalizaron cuando se supo la sentencia: “Prisión perpetua e inhabilitación absoluta”. Estrella, además, fue acusado de organizador de una asociación ilícita cuyo objetivo fue el encubrimiento de lo ocurrido. Ambos fueron enviados a la cárcel cordobesa de Bower, en donde la Justicia deberá realizarles chequeos médicos para “determinar que estén en condiciones de seguir allí alojados”. “Hemos llegado a un día feliz: se ha dicho la verdad, se ha hecho justicia. Tal como lo dijo el pueblo, a Angelelli lo mataron”, resumió Pinto.
Más temprano, el cuchicheo, los saludos cruzados y las sonrisas habían gobernado la sala que fue llenándose de familiares de desaparecidos, querellantes, militantes por los derechos humanos locales, amigos y compañeros de camino de Angelelli –en su mayoría, ex presos políticos–, desde la primera tarde. Mientras la hora esperada llegaba, recibieron cálidamente al secretario nacional de Derechos Humanos, Martín Fresneda, con quien compartieron el día anterior algunas actividades de homenaje al cura asesinado –el obispo de La Rioja ofreció una misa en la catedral, luego marcharon con antorchas hasta el edificio judicial y allí instalaron una vigilia– y a las Madres de Plaza de Mayo. A excepción del secretario de Derechos Humanos provincial, Delfor “Pocho” Brizuela, ex sacerdote y testigo durante el juicio, el público notó con bastante más sorpresa que cariño la visita de algunos funcionarios locales.
La evaluación que realizó Luis Miguel “Vitín” Baronetto, referente de la agrupación Tiempo Latinoamericano, querellante en el juicio, fue similar a la de Pinto: “La Justicia le ha puesto el sello a la verdad que la gente pobre de La Rioja, la comunidad que conoció y acompañó el pastoreo de monseñor Angelelli decía desde el mismo 4 de agosto de 1976. El veredicto no podía ser otro”. El biógrafo del obispo riojano valoró también el juicio en su totalidad en cuanto al rol que tuvo la Iglesia: “Es importante porque el proceso ha contribuido al cambio de actitudes en la jerarquía eclesiástica. Los aportes del Vaticano en la causa son, en ese sentido, un mensaje a la jerarquía católica en general para que abra los archivos para todas las causas de los derechos humanos”, confió. El “punto de inflexión” en la estructura católica nacional también fue destacado por Fresneda, quien valoró que “la Iglesia pidió justicia, cuando antes pedía olvido y reconciliación”.
Los civiles
Para Marialé, como conocen todos a la sobrina del obispo, el fallo es histórico. Sin quitar de su rostro la sonrisa que la acompañó durante toda la jornada, agradeció “la política de derechos humanos que tiene el país después de Néstor (Kirchner)” e hizo más memoria: “Es muy fuerte escuchar esto después de 38 años de lucha. Les prometí a mis abuelos que no iba a parar hasta lograr el castigo a los responsables”, recordó entre abrazos de los amigos de su tío, que hoy son los suyos. La mujer destacó que el fallo es importante para su familia, “pero también para la provincia. La historia de La Rioja puede cambiar si no bajamos los brazos y vamos por los civiles que persiguieron a mi tío y a toda su pastoral”, advirtió.
Además de rechazar las recusaciones, los pedidos de nulidad y denuncias por falsos testimonios a querellantes y testigos de las acusaciones, los jueces Quiroga Uriburu, Carlos Cascano y Juan Carlos Reynaga dieron “vía libre” a las secretarías de Derechos Humanos provincial y de la Nación para que avancen en la investigación judicial que determine las responsabilidades de quienes se hicieron llamar durante aquella época los Cruzados de la Fe, un grupo de terratenientes conservadores entre los figuran varios integrantes del clan Menem, que persiguieron a la pastoral del obispo y la atacaron incluso desde los medios de comunicación.
“Se cumplieron dos objetivos fundamentales: hubo juicio, hubo castigo y se logró el triunfo de la verdad”, consideró uno de los representantes de la querella estatal, Guillermo Díaz Martínez, quien también destacó la puerta hacia la investigación civil: “Es imprescindible que se profundice en esta vía, en esta causa y en todas las investigaciones por violaciones a los derechos humanos del país”, concluyó.
MARCELO COLOMBO, OBISPO DE LA RIOJA Y QUERELLANTE
“Respaldamos a la Justicia”Por Ailín Bullentini
El sacerdote señaló que “estar en la acusación de esta causa era reconocer la herida que abrió en la Iglesia el hecho de que le mataran a su pastor”. Dijo que el Episcopado “está muy al tanto” de lo que hizo y lo respalda.
El obispo Marcelo Colombo escuchó en primera fila la sentencia del tribunal.Imagen: Télam
El obispo de La Rioja, Marcelo Colombo, escuchó la sentencia que recibieron los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella desde la primera fila de asientos destinados al público en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja. Tras el “prisión perpetua e inhabilitación absoluta” sonrió a los abogados que representaron a la querella del obispado en la causa, un detalle que la destaca por el resto de los expedientes de delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
–¿Por qué es importante esta sentencia?
–En primer lugar, porque como sociedad necesitábamos que la Justicia dijera en los términos que lo hizo la conclusión sobre lo que sucedió el 4 de agosto de 1976. En segundo lugar, este fallo permite la acción de la Justicia en una dimensión pedagógica para nuestra sociedad y para la Iglesia que tiene que ver con el modo de convivir: la necesidad de disentir, el valor de hacerlo en democracia, en libertad y con respeto a los derechos humanos. Por eso creo que esta sentencia que hace justicia a un hombre de Iglesia limpio y transparente como lo fue monseñor Angelelli nos deja además la posibilidad de seguir presentándolo como hasta ahora, como ese pastor bueno que dio la vida por su pueblo.
–¿Qué implicó la presencia del Obispado de la Rioja en la querella de este juicio?
–Estar en la acusación de esta causa era reconocer la herida que abrió en la Iglesia el hecho que le mataran a su pastor. Además, querellar en este juicio nos unió a tantos pobres y sencillos de La Rioja, que como Angelelli y otros, Carlos, Gabriel, Wenceslao (de Dios Murias, Longueville y Pedernera, respectivamente. N. de R.: sacerdotes de El Chamical los dos primeros, laico, el tercero, asesinados los tres durante julio de 1976), habían sufrido la ignominia de los prepotentes. La Iglesia no puede sino estar del lado de los pobres, de los débiles, de los excluidos.
–¿Cómo entiende el comportamiento de la institución eclesiástica en esta causa, a partir del aporte de documentos archivados durante casi cuarenta años?
–La iglesia de La Rioja fue siempre muy unida a monseñor Angelelli. En mi caso, yo hace menos de un año que asumí. De entrada me sumé a todo lo que fuera presentar elementos probatorios y también con mi presencia respaldar la acción de la Justicia. La misma actitud mantuvo siempre el obispo anterior, monseñor Roberto Rodríguez, que al presentar a la diócesis como querellante, le dio a esta característica tan saliente de hacernos protagonistas en la búsqueda de justicia. Como Iglesia, en La Rioja siempre hemos estado al lado del pueblo, al lado de los pobres y la memoria de monseñor Angelelli ha sido importantísima para el caminar de nosotros.
–A nivel nacional y teniendo en cuenta que Angelelli denunció ante la jerarquía eclesiástica la persecución que sufría y no recibió respaldo: ¿considera que existe un cambio de actitud de la institución?
–Al menos puedo decir del Episcopado que hoy está en la Iglesia en la Argentina que está muy al tanto de todo lo hecho y me respalda. Esto es muy valioso.
ANTES DEL FALLO, LOS ACUSADOS HICIERON SU DESCARGO
La arenga final de los dos represoresPor Ailín Bullentini
Con un hilo de voz, el represor Luciano Benjamín Menéndez le respondió al presidente del Tribunal Oral Federal de La Rioja que sí tenía algo para decir. “Soy inocente. No tuve nada que ver con la muerte de Angelelli”,inauguró sus últimas palabras en el juicio en el que finalmente fue condenado a prisión perpetua por el asesinato del obispo y el intento de asesinato del ex sacerdote Arturo Pinto. El sobreviviente fue el más atacado por el otro acusado, el también represor Luis Fernando Estrella, que en tono de arenga castrense lo acusó durante su última exposición de ofrecer un falso testimonio para encubrir su propia responsabilidad. El público perdió la paciencia en más de una ocasión frente a las provocaciones de los dos acusados, quienes negaron culpas a través de la descalificación de las partes acusadoras. “Asesinos”, “justicia”, les gritaron.
Vía teleconferencia desde la cámara federal de Córdoba, desde donde presenció todo el juicio, Menéndez insistió en que no tuvo responsabilidad en la muerte del obispo de La Rioja. El ex titular del Tercer Cuerpo del Ejército basó su inocencia en los informes policiales elaborados no bien sucedió el atentado. Para Menéndez, los testigos que contaron frente al tribunal la persecución que sufría la diócesis del obispo, sus cartas denunciando aquello e incluso el testimonio de Pinto, no tienen valor. Negó, además, haber conocido a Angelelli, aunque en los documentos aportados por la Iglesia en el juicio aparece descripta la reunión que mantuvieron.
Estrella fue todavía más provocador. “No vengo a defenderme, sino a desenmascarar mentiras y falsos testimonios”, comenzó su acartonada lectura de lo que él llamó su “alegato personal”. Incluyó descalificaciones a querellantes, abogados acusadores y fiscales, confundió “escena del accidente” con “escena del crimen”, lo que le valió respuestas del público, y culminó con un análisis de por qué la doctrina de la Iglesia Católica “no acepta en su interior a las banderas nazi, liberal ni comunista” y la oración de San Francisco.
Satisfacción y alegría
- Grupo de Curas en la Opción por los Pobres: “Después de años de silencio, la Justicia sentenció finalmente por unanimidad que Angelelli fue asesinado y condenó a prisión perpetua por el crimen a Menéndez y a Estrella, sentencia a cumplirse en cárcel común, en ambos casos. Angelelli fue obispo de una Iglesia profética que molestaba por su cercanía a los pobres, por la búsqueda de justicia y liberación. Su muerte cobarde fue simulada, aparentando un accidente automovilístico en el que nunca creímos. Solamente creyeron los cómplices de la dictadura cívico-militar, entre los que lamentablemente hemos de contar obispos que entonces se llamaban ‘hermanos suyos’ y hasta un nuncio. Celebramos la justicia que sigue su curso a pesar del intervalo de las infames e inconstitucionales leyes de obediencia debida y punto final, porque sabemos que hacer memoria y conocer la verdad son los únicos modos que tenemos para que la muerte no vuelva a adueñarse de nuestra Patria. Nos alegramos por la actitud del papa Francisco, al responder solícito al obispo Marcelo Colombo que pidió conocer la verdad guardada durante años en el Vaticano. Abrir los archivos sirvió para probar que Angelelli estaba amenazado de muerte –algo que ya era sabido en Roma–; fue un gesto de honestidad que necesitaríamos ver más seguido. Esperamos –quizás ingenuamente– que el Episcopado argentino lo reconozca como mártir y a la vez exprese públicamente su arrepentimiento por haber callado frente a su asesinato, que clamaba justicia”.
- Hilda Moreno de Rigacci, colaboradora de Enrique Angelelli: “Hoy es un día de gloria, felicidad y alegría para todos los riojanos y los que han venido a esta provincia. Hubo testimonios importantísimos que se escucharon durante la causa. De parte de la querella, todos testimoniaron sin miedo; nos sentimos libres y tranquilos, a pesar de que hay resabios de gente que quiere apretar. Conocimos a Angelelli cuando llegó como obispo en el año 1968. Ya sus primeras palabras nos impactaron, era la primera vez que escuchábamos a un obispo bajar a la comunidad y hablar de pueblo”.
- Gabriel Mariotto, vicegobernador de la provincia de Buenos Aires: “Es un fallo ejemplar que recupera el trabajo y el martirio de Angelelli. La memoria está más viva que nunca después de treinta y ocho años. El crimen que sufrió Angelelli merecía un fallo con una condena como la que tuvo. Estamos celebrando que la justicia, aún con tardanza, ha llegado para dictar una sentencia ejemplar”.
Fuente:Pagina12Vía teleconferencia desde la cámara federal de Córdoba, desde donde presenció todo el juicio, Menéndez insistió en que no tuvo responsabilidad en la muerte del obispo de La Rioja. El ex titular del Tercer Cuerpo del Ejército basó su inocencia en los informes policiales elaborados no bien sucedió el atentado. Para Menéndez, los testigos que contaron frente al tribunal la persecución que sufría la diócesis del obispo, sus cartas denunciando aquello e incluso el testimonio de Pinto, no tienen valor. Negó, además, haber conocido a Angelelli, aunque en los documentos aportados por la Iglesia en el juicio aparece descripta la reunión que mantuvieron.
Estrella fue todavía más provocador. “No vengo a defenderme, sino a desenmascarar mentiras y falsos testimonios”, comenzó su acartonada lectura de lo que él llamó su “alegato personal”. Incluyó descalificaciones a querellantes, abogados acusadores y fiscales, confundió “escena del accidente” con “escena del crimen”, lo que le valió respuestas del público, y culminó con un análisis de por qué la doctrina de la Iglesia Católica “no acepta en su interior a las banderas nazi, liberal ni comunista” y la oración de San Francisco.
Satisfacción y alegría
- Martín Fresneda, secretario de Derechos Humanos: “Esperamos treinta y ocho años para que la verdad triunfe por sobre la impunidad y finalmente llegó el día en que la Justicia sentenció a los asesinos de un hombre que militaba por la esperanza y la dignidad de miles de personas. Es un hecho histórico, porque la misma Iglesia es querellante junto al Estado nacional y provincial. Los que antes asistían a la iglesia, comulgaban y después cometían delitos de lesa humanidad, hoy son juzgados y condenados acabando así con la impunidad con la que algunos intentaron silenciar y conciliar. Lo que pasó es muy positivo para la sociedad y la comunidad en general, porque éstos son crímenes de lesa humanidad, que vienen siendo condenados por el pueblo argentino y, desde el año 2003, mediante las políticas de Memoria, Verdad y Justicia que inició Néstor Kirchner y continúa la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Primero con la anulación de la obediencia debida y el punto final y luego con la inconstitucionalidad declarada por la Corte Suprema, se comenzó a hacer justicia y a poner fin a la impunidad”.
- Grupo de Curas en la Opción por los Pobres: “Después de años de silencio, la Justicia sentenció finalmente por unanimidad que Angelelli fue asesinado y condenó a prisión perpetua por el crimen a Menéndez y a Estrella, sentencia a cumplirse en cárcel común, en ambos casos. Angelelli fue obispo de una Iglesia profética que molestaba por su cercanía a los pobres, por la búsqueda de justicia y liberación. Su muerte cobarde fue simulada, aparentando un accidente automovilístico en el que nunca creímos. Solamente creyeron los cómplices de la dictadura cívico-militar, entre los que lamentablemente hemos de contar obispos que entonces se llamaban ‘hermanos suyos’ y hasta un nuncio. Celebramos la justicia que sigue su curso a pesar del intervalo de las infames e inconstitucionales leyes de obediencia debida y punto final, porque sabemos que hacer memoria y conocer la verdad son los únicos modos que tenemos para que la muerte no vuelva a adueñarse de nuestra Patria. Nos alegramos por la actitud del papa Francisco, al responder solícito al obispo Marcelo Colombo que pidió conocer la verdad guardada durante años en el Vaticano. Abrir los archivos sirvió para probar que Angelelli estaba amenazado de muerte –algo que ya era sabido en Roma–; fue un gesto de honestidad que necesitaríamos ver más seguido. Esperamos –quizás ingenuamente– que el Episcopado argentino lo reconozca como mártir y a la vez exprese públicamente su arrepentimiento por haber callado frente a su asesinato, que clamaba justicia”.
- Hilda Moreno de Rigacci, colaboradora de Enrique Angelelli: “Hoy es un día de gloria, felicidad y alegría para todos los riojanos y los que han venido a esta provincia. Hubo testimonios importantísimos que se escucharon durante la causa. De parte de la querella, todos testimoniaron sin miedo; nos sentimos libres y tranquilos, a pesar de que hay resabios de gente que quiere apretar. Conocimos a Angelelli cuando llegó como obispo en el año 1968. Ya sus primeras palabras nos impactaron, era la primera vez que escuchábamos a un obispo bajar a la comunidad y hablar de pueblo”.
- Gabriel Mariotto, vicegobernador de la provincia de Buenos Aires: “Es un fallo ejemplar que recupera el trabajo y el martirio de Angelelli. La memoria está más viva que nunca después de treinta y ocho años. El crimen que sufrió Angelelli merecía un fallo con una condena como la que tuvo. Estamos celebrando que la justicia, aún con tardanza, ha llegado para dictar una sentencia ejemplar”.
Los jueces consideraron que "constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles e inamnistiables"
Condenan a perpetua a Menéndez por el crimen de monseñor Angelelli El Tribunal de La Rioja encontró al represor culpable del asesinato del ex obispo de la provincia "en el marco del terrorismo de Estado" y definió que cumpla la pena en cárcel común. Misma sentencia recibió Luis Fernando Estrella.
A Estrella, además, lo encontraron culpable del delito de asociación ilícita agravada por su rol de organizador. Los jueces también ordenaron investigar a un hermano y dos sobrinos del ex presidente Carlos Menem, los tres civiles, sospechados de estar involucrados en el crimen. La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 12 de septiembre a las 9:30 horas.
Con el fallo de ayer, el ex jefe del III Cuerpo de Ejército Menéndez sumó once condenas por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura civil y militar. Y los genocidas condenados llegaron a 532.
La sentencia emitida ayer por los jueces José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga –de la que sólo leyeron la parte resolutiva– condenó al jerarca del Ejército junto con el ex comodoro Estrella, quien conducía la represión de la Fuerza Aérea, como autores mediatos del asesinato y de la tentativa de homicidio.
A la hora de la lectura, el público colmaba la sala de audiencias que funcionó en el quinto piso del Correo Argentino. Mientras, en la calle se congregaba más público, y los organismos de Derechos Humanos y las organizaciones sociales templaban el clima con bombos, redoblantes y una radio abierta. Pero la espera del veredicto había comenzado la noche anterior, cuando la Iglesia y los organismos de La Rioja se convocaron en una vigilia que arrancó después de una misa y una marcha de antorchas hasta el tribunal.
A las 16 de ayer los jueces comenzaron a leer la sentencia. "Declarar que los hechos acontecidos el día 4 de agosto de 1976 fueron consecuencia de una acción premeditada, provocada y ejecutada en el marco del terrorismo de Estado y por lo tanto constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles e inamnistiables", leyó el presidente del tribunal y el público estalló en aplausos: la excusa del accidente había sido sepultada.
Además, en su fallo el tribunal ordenó remitir las actuaciones al fiscal federal "para que se investigue la presunta comisión de delitos" por civiles y militares en los preparativos del asesinato, situación que en los alegatos habían advertido los abogados de la acusación. Y entre los civiles mandaron a investigar a un hermano del ex presidente, Amado Menem, y a dos sobrinos, César y Manuel, tres nombres que el obispo Angelelli había mencionado con preocupación en sus misivas al nuncio apostólico Pío Laghi.
Las cartas de monseñor Angelelli fueron una de las claves para llegar a la condena. Y el proceso dio un vuelco trascendental el mes pasado cuando desde el Vaticano, por orden del Papa Francisco, llegó un mail al Obispado de La Rioja –que es querellante en el juicio– con dos documentos: una carta del obispo dirigida al nuncio en la que advertía estar amenazado, y otra con el relato detallado de los asesinatos de dos curas tercermundistas de El Chamical. Esos documentos confirmaron que el asesinato fue premeditado por la dictadura.
La audiencia de ayer había comenzado con las últimas palabras de los acusados. Primero Menéndez por videoconferencia desde la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba y luego Estrella frente a los jueces hicieron su descargo.
Al hablar, el segundo cometió un traspié que generó murmullos en la sala y certificó la idea del homicidio preparado: "Todos los testigos convocados por la fiscalía dijeron que la escena del crimen no cambió... perdón, la escena del accidente", dijo Estrella que, aunque quiso, ya era tarde para corregir el fallido. Poco antes había acusado al padre Pinto de mentiroso.
Menéndez también clamó su inocencia y acusó a los testigos de formar parte de una "campaña" para hacerlo quedar como un ridículo.
El asesinato de monseñor Angelelli se produjo cuando viajaba en una camioneta Fiat 125 Multicarga junto con el padre Pinto desde El Chamical hacia La Rioja, y fueron encerrados por dos autos. El coche despistó y el obispo murió poco después.
El asesinato premeditado quedó probado durante los nueve meses que duró el juicio oral. Las querellas del Obispado de La Rioja –por primera vez la Iglesia como institución pide justicia en una causa por delitos de lesa humanidad–; de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia; la que representa a la sobrina de Angelelli María Elena Coseano, a Aido Arturo Pinto y a la ONG Tiempo Latinoamericano; y el Ministerio Público Fiscal, representado por Michel Horacio Salman y Darío Illanes, nunca dudaron sobre lo ocurrido hace 38 años. Para los fiscales, murió en el accidente; para las querellas, fue arrastrado fuera del auto y ultimado.
En el juicio deberían haber comparecido como acusados Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, pero sus muertes ocurridas antes del inicio del juicio los eximió de rendir cuentas ante la justicia. A pesar de estas ausencias, caída la noche, en las calles de La Rioja todavía vibraba la emoción.
Se ordenó cura en 1949, a los 26 años
El pastor que entregó su vida a los pobres y cambió la iglesia riojana La vida del religioso está plagada de gestos que lo revelan como un sacerdote entregado al acompañamiento de las luchas populares.
El obispo de la Iglesia Católica, Enrique Angelelli, nació el 17 de junio de 1923 en Córdoba, y se ordenó como cura en 1949, a sus 26 años. Su sotana era vista en sucesivas visitas a las villas miserias de la capital cordobesa. El 12 de marzo de 1961 recibió la consagración episcopal y desde entonces, los domingos la Catedral comenzó a llenarse de obreros y gente humilde. Desde ese lugar, fue parte de los conflictos gremiales que llevaron adelante los trabajadores de IME- Industrias Mecánicas del Estado, Municipales y Fiat. No duró mucho. El poder eclesiástico cordobés lo marginó a capellán de las adoratrices españolas de Villa Eucarística, en las afueras de la ciudad.
En 1965 el cardenal Raúl Primatesta restituyó a Angelelli como obispo auxiliar, y le permitió volver a su trabajo pastoral de contacto directo en los barrios y pueblos del interior provincial. En 1968 fue designado por Pablo VI, al frente del obispado de La Rioja. De esta manera, era desplazado de su provincia natal. Sin embargo, Angelelli asumió su nuevo obispado con el espíritu de ser "un riojano más" y desde el inicio visitó instituciones, comunidades, barrios y poblados de esa provincia.
El libro Como los nazis, como en Vietnam del periodista riojano, Alipio Eduardo Paoletti, publicado en 1987, dio cuenta de su vida y obra: "Angelelli cambió la iglesia riojana y conmovió hasta la raíz la sociedad de la provincia. Atrajo a su pastoral a sacerdotes, monjas y laicos que buscaban el camino para sumarse a las luchas del pueblo desde su misma condición de religiosos y cristianos; apoyó todas las reivindicaciones populares; colaboró en la organización de trabajadores, campesinos, artistas e intelectuales, mujeres, jóvenes y viejos. Y aunque no lo quería, sus actos lo convirtieron en un dirigente de masas, en el verdadero sucesor de los caudillos populares de La Rioja del siglo pasado. Sin impostaciones ni afectaciones de ningún tipo. Angelelli no tenía vocación de dirigente. Era un hombre humilde hasta la exageración, piadoso e ingenuo aún cuando tenía una fortaleza moral y un rigor intelectual que pocas veces se conjugan en una persona del sector social que fuere. Concebía su papel en la sociedad como la que cumple la levadura en la masa. Y su pastoral, más allá de las diferencias políticas, ideológicas y filosóficas que se pudieran mantener con él, apuntaba directamente al corazón mismo de todos los problemas: hacer tangible, real, concreta, accesible, la justicia para fundar la paz", describió el autor.
Si bien la dictadura intentó ocultar su crimen, los organismos de derechos humanos nunca bajaron los brazos hasta conseguir justicia. Hoy sus palabras todavía resuenan: “Liberando todo el hombre y a todos los hombres de la explotación y la enajenación”.
ECOS DE LA CONDENA PARA MENÉNDEZ Y ESTRELLA POR EL ASESINATO DEL OBISPO ANGELELLI
La comunidad riojana, organizaciones sociales, políticas y miembros de la Iglesia celebraron la condena. "Ya no hay más confusión: a Angelelli lo asesinaron", destacó el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda.
Fresneda compartió la audiencia con una multitud impactada, entre la que se codeaban vecinos de La Rioja que trataron a Angelelli; militantes de agrupaciones políticas, sociales y de Derechos Humanos; autoridades de la Iglesia y dirigentes políticos. El vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, quien viajó especialmente, festejó la condena y la relacionó con "el cambio de paradigma" que trajo consigo "un gobierno profundo como el de Néstor Kirchner". Mariotto aseguró que la sentencia, a la que consideró "histórica", fue posible por la política de Memoria, Verdad y Justicia impulsada desde 2003. "Todo eso comenzó a consolidar este día", destacó. En el quinto piso del Correo de la capital provincial también se hicieron presentes el obispo de La Rioja, Marcelo Colombo; el vicegobernador riojano Sergio Casas; el secretario de Derechos Humanos de la provincia y ex sacerdote Delfor "Pocho" Brizuela, entre otros.
Los testigos del momento en que se leyó la sentencia comentaban el 'lapsus' que había tenido el condenado Estrella al momento de hacer su alegato. Antes de que se leyera la sentencia, el ex comodoro Estrella, quien tenía mando en la base aérea de Chamical a mediados de los '70 (ver páginas 4/5). "En ese momento todos los que estábamos en la sala aplaudimos", contó a este diario el ex cura tercermundista Brizuela. "Los riojanos llegamos a pensar que esto no iba a ser posible, porque hubo momentos en que la democracia estaba muy limitada. Pero lo logramos con la voluntad de un pueblo, las organizaciones de Derechos Humanos y alguien que interpretó esa lucha y fue capaz de tomar decisiones políticas, el presidente Néstor Kirchner", reconoció Brizuela.
En la tarde del jueves, Fresneda y Brizuela depositaron sobre el panteón de la Catedral de La Rioja, donde yacen los restos de Angelelli, una ofrenda floral enviada por la presidenta Cristina Fernández. Ayer, en diálogo con Tiempo, Brizuela recordó un episodio que consideró clave para que se avanzara la investigación judicial sobre la muerte de Angelelli. "En 2005, con mucho valor, y frente a la parroquia de Chamical donde habían sido secuestrados los curas Carlos (Murias) y Gabriel (Longueville), se atrevió a decir que la muerte de Angelelli no había sido un accidente sino un asesinato, y que la justicia debía tomar cartas en el asunto. Desde allí todo cambió", destacó. Murias y Longueville, dos sacerdotes muy cercanos a Angelelli, fueron secuestrados en Chamical, trasladados a la Base Aérea de esa localidad, el 18 de julio de 1976. Sus cuerpos aparecieron acribillados a balazos en la ruta de La Rioja a Córdoba.
La participación de las comunidades de base de la Iglesia, que habían organizado una vigilia y una marcha con antorchas en la noche previa a la lectura del fallo, sorprendió y al mismo tiempo emocionó a los abogados que habían viajado desde Buenos Aires. "Fue algo distinto a otros juicios (de lesa humanidad). Hubo una fuerte presencia de sectores comprometidos con la Teología de la Liberación y el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Para mí, que no soy religiosa, fue algo muy fuerte", contó a este diario Ana "Pipi" Oberlin, directora de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. "Estas condenas reflejan que así como tuvimos una Iglesia cómplice, que calló, porque sabía lo que estaba pasando, que no denunció ni ayudó a resolver situaciones, incluso llegando a entregar nietos a los apropiadores, también hubo otra Iglesia que estuvo al lado de los pobres. Y que lamentablemente fue asesinada y entregada por sus mismos miembros", remarcó el diputado Horacio Pietragalla (FPV), nieto recuperado.
Fuente:TiempoArgentino
4-7-2014
Lesa Humanidad
A Estrella además lo condenaron por asociación ilícita
Condenaron a perpetua a Menéndez y Estrella por el crimen de Angelelli
Lesa Humanidad
A Estrella además lo condenaron por asociación ilícita
Condenaron a perpetua a Menéndez y Estrella por el crimen de Angelelli
El tribunal consideró a los represores autores mediatos del homicidio doblemente calificado de Enrique Angelelli, y de la tentativa de homicido de Arturo Pinto, su acompañante. Cumplirán condena en la cárcel de Bower, en Córdoba. El fiscal federal deberá investigar ahora la complicidad civil del hecho.
Fotos:Ismael Fuentes Navarro
Afuera de la sala de audiencias, improvisada en el quinto piso del edificio del correo argentino, en el centro riojano, todo era emoción. “Estoy emocionado, porque fueron muchos años para que la justicia diga lo que el pueblo riojano, los organismos de derechos humanos, los padres y los obispos y los curitas vienen diciendo hace mucho tiempo: hoy lo dijo la justicia. No es un día más. Porque mataron a uno de los mejores obispos que tenía la Argentina. Y existieron hombres que se dedicaron todo este tiempo a seguir engañando a la sociedad”, dijo Martín Fresneda, el secretario de derechos humanos de la nación.
Durante la tarde, las organizaciones sociales habían montado una radio abierta y llegado en muy buen número a rodear todo el perímetro de vallas impuesto desde temprano por la policía provincial. Los redoblantes y los silbatos ponían el tinte popular al juicio por el asesinato político de un obispo de Dios, en plena dictadura cívico militar. Pero los militares no sólo mataron. Durante 38 años, le robaron a Angelelli hasta la manera de morir. “A Angelelli no sólo le quitaron la vida, sino que también le robaron la muerte.
Entonces, esta sentencia no solo viene a restituirlo ante la sociedad riojana, sino a devolverle, de alguna manera, su muerte. Y yo creo que eso es importante” dijo a esta agencia Luis Miguel Baronetto, ex preso político y titular de la ONG querellante Tiempo Nuevo Latinoamericano.
Un pedido histórico
“Él es un obispo de la iglesia católica que se quejó de que lo dejaron sólo, lo abandonaron, y uno ha empezado a ver de un tiempo a esta parte, con la designación de Colombo, que hay una voluntad de acompañar estos procesos mucho más firmemente. Y el Papa, enviando esa documentación del Vaticano, le está diciendo al resto de los obispos argentinos, que como el encontró un papelito en los archivos del Vaticano que debe ser complejo, los obispos de acá tienen que buscar en los archivos de los obispados si hay papelitos que tanto reclamaron los familiares de desaparecidos”, dijo Baronetto.
P
or primera vez, en el sermón de misa que se hizo ayer en memoria de Angelelli, en la Catedral riojana, el obispo Marcelo Colombo le pidió al poder judicial que se iluminara e hiciera justicia. “Nosotros como iglesia, ansiamos trabajar para mostrar la verdad y la justicia. Por eso la verdad alcanzada por los tribunales nos deja más serenos, y nos permite hacer justicia a esa gran figura que fue enrique Angelelli. La justicia tiene una dimensión pedagógica para las generaciones que siguen. Nos podemos quedar tranquilos que esa deuda con el pasado está saldada".
- Es la primera vez que la iglesia como institución pide justicia en una causa por delitos de lesa humanidad- preguntóInfojus Noticias.
-Esta causa se inició en el 83 con el pedido publico de los obispos de Nevares, Novak y Hesayne para que se vuelva a investigar la muerte de Angelelli. Después, distintas personas fueron pateando la pelota afuera, incluidas las leyes de impunidad, y en 2006 monseñor Rodríguez presenta al obispado como querellante.
-Qué mensaje va a dar esta sentencia al interior de la Iglesia, teniendo en cuenta que las cartas del Vaticano desnudaron un silencio de Pío Laghi en aquel momento…
-Claro. Yo puedo hablar de lo que toca en La Rioja. El impacto es sobre todo la serenidad que la figura de Enrique Angelelli transmitió en cada uno de sus actos puede ser reflejada ahora en una actuación interna de la iglesia, que quiere evocarlo y hacerse siempre testigo de Jesús como él lo fue. Para nosotros como iglesia no podemos decir que no hayamos estado presentes porque en la rioja siempre estuvo unida en torno a su pastor. Pero quizás, aquella vieja historia del accidente dejaba a más de un cristiano confundido. Hoy la justicia se encargó de demostrar que esto no ha sido así.
Fiscales, querellantes y civiles
“Las emociones que se ven aquí sintetizan todo. La sentencia sobre los hechos expresan lo que realmente fue: un homicidio dibujado de accidente de tránsito. La única sensación agria de todo esto, es que solamente dos de todos los implicados recibieron condenas porque el paso del tiempo ha sido el principal aliado de la impunidad”, dijo a Infojus Noticias uno de los fiscales ad hoc Gustavo Gimena.
El fallo –cuyos fundamentos se leerán el 12 de septiembre próximo-, dejó abierta la posibilidad de seguir investigando la participación civil en el asesinato. En uno de los puntos de la sentencia, “se deja a disposición de las partes las actuaciones para que hagan lo que consideren necesario”, dice el Tribunal. Eso implica la posibilidad de investigarlos aunque deja la responsabilidad del impulso procesal para las querellas y la fiscalía”, explicó Bernado Lobo Bugeau sobre este punto. “Nosotros, como querella de la Secretaría de Derechos Humanos, vamos a utilizar ese apartado para que se abran las investigaciones sobre la pata civil, porque estamos muy interesados en desentrañar ese punto”, agregó.
En cambio, respecto de los militares Norberto Appa y Eduardo De Casas, que integraron los servicios de inteligencia militar en los tiempos dictatoriales, el fallo fue aún más lejos y ordenó abrir nuevas investigaciones. Lobo Bugeau dijo sentirse orgulloso de “intervenir en esta causa histórica en donde 38 años después se pudo determinar la responsabilidad penal de dos integrantes de ese aparato organizado de poder”.
Maria Elena Coseano, la sobrina de “El Pelado”, como le dice cariñosamente a su tío, emprendíó la búsqueda de la verdad luego de la revocación de las leyes de impunidad, y se presentó como querellante. Estaba exultante, a la salida del Tribunal. “Estoy muy feliz. Se hizo justicia”, dijo simplemente, y se alegró de que se haya dispuesto la prolongación de la pesquisa sobre algunos miembros reputados de la sociedad civil de la época, comerciantes y terratenientes –entre los que estaba el hermano mayor de Carlos Menem y dos primos- que se enfrentaron encarnizadamente a la actividad pastoral de Angelelli. “Tuvieron mucho que ver esos personajes de la sociedad riojana con el asesinato de mi tío”, dijo María Elena.
4-7-2014
Lesa HumanidadA las 15. 30 se conocerá la sentencia
Juicio Angelelli: las fallidas últimas palabras de uno de los imputados
Luis Miguel Estrella se refirió a la "escena del crimen", enseguida se rectificó y habló de la "del accidente". Volvió a apuntar contra Arturo Pinto, acompañante del obispo. Menéndez, por teleconferencia, se quejó de que pasó de ser testigo a imputado. Y habló de una "campaña" de los testigos.
Por: Laureano Barrera, desde La Rioja
Lesa HumanidadA las 15. 30 se conocerá la sentencia
Juicio Angelelli: las fallidas últimas palabras de uno de los imputados
Luis Miguel Estrella se refirió a la "escena del crimen", enseguida se rectificó y habló de la "del accidente". Volvió a apuntar contra Arturo Pinto, acompañante del obispo. Menéndez, por teleconferencia, se quejó de que pasó de ser testigo a imputado. Y habló de una "campaña" de los testigos.
Por: Laureano Barrera, desde La Rioja
Ismael Fuentes Navarro
“Todos los testigos convocados por la fiscalía dijeron que la escena del crimen no cambio… perdón, la escena del accidente”, dijo el ex vicecomodoro Luis Miguel Estrella, segundo jefe de la Base Aérea del Chamical (CELPA), mientras intentaba esta mañana explicar su inocencia en el asesinato del obispo Enrique Angelelli. La sala del quinto piso del edificio del correo, que se había colmado para asistir a las últimas palabras de los dos imputados, dejó escapar risas socarronas, murmullos, y estalló en un aplauso. “Este es el contexto histórico en el que me toca vivir”, se quejó Estrella. El percance había desacomodado el tono marcial y firme que venía manteniendo en su arenga.
Un rato antes, el primero en hablar había sido Luciano Benjamín Menéndez. Fue fiel a su costumbre: el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército suele declamar su inocencia y desacreditar el proceso, las partes o los testigos en la víspera de casi todos los juicios en los que ha sido condenado como el ideólogo de los secuestros, las torturas y las muertes en diez provincias del noroeste argentino que estaban bajo su mando.
“Soy inocente. No tuve nada que ver con la muerte de monseñor Angelelli”, dijo por teleconferencia desde la Cámara Federal de Córdoba, adonde asistió en los tramos vitales del debate. “Vine a este juicio convencido de que tenía que testimoniar lo que supiera sobre la muerte de Angelelli, bien entendido que había acaecido en un desgraciado accidente en la vía pública” dijo el ex general. Y agregó: “Y yo, que viene a informar sobre el accidente, que es nada, me convierto en su autor, y de testigo paso a ser imputado”.

Relató que cuando lo supo, se comunicó con los interventores militares de la provincia, con el jefe del Batallón 141 con sede en La Rioja, Osvaldo Pérez Battaglia y con el comodoro Aguirre, a cargo de la Base Aérea de El Chamical (Celpa), todos fallecidos durante los 38 años que duró el proceso judicial. “Ninguno de ellos sabía nada. Les encargue que investigaran con todos sus medios lo que había sucedido.Concluyeron que en el hecho no había habido acción de ninguna clase de agentes externos, y que era por una mala maniobra de quien viajaba con Angelelli”, afirmó, insistiendo en la repetida versión del accidente automovilístico.
Después, Menéndez habló de una “campaña en la que un montón de testigos dicen que apareció un auto encerrándolo, otros testigos o pseudotestigos dijeron que al obispo lo habían matado a golpes. Otros arman tesis sobre un automóvil que siguió viaje sin auxiliarlos”. Esos fabuladores, según la visión del ex general inventaron también “un par de reuniones mías con Angelelli. Yo no lo conocí a Angeleli, nunca estuve reunido con él, nunca hablé con él”, dijo. No pudo desmentir, sin embargo, que esas reuniones quedaron plasmadas en las cartas que el propio Angelelli le dirigió –y nunca respondió- el nuncio apostólico Pío Laghi, y que fueron aportadas por el Vaticano como documentación vital en las últimas audiencias del juicio. “Esas campañas apuntan a presentarme como un ridículo, a mí, que pertenezco al ejército nacional, que estuvo siempre adornado de un sentimiento republicano de libertad e igualdad”, se despacho, sin sonrojarse.

Estrella, en tanto, fue más lejos. Ratificó el falso testimonio de Pinto, que viajaba en el asiento del acompañante de la camioneta de Angelelli la tarde de la encerrona, y sobrevivió para contarlo. “Arturo Pinto manejaba, y mintió para no ser imputado por homicidio culposo”, acusó. “Soy inocente, a quienes me acusan les cabe el perdón. Mientras se me acusa de un hecho que no cometí, no conocí ni participé, yo me ocupaba de los problemas de la Rioja”, y tuvo un párrafo laudatorio por no haber echado a ninguno de los directores de área del ministerio de hacienda y obras públicas que dirigió durante la intervención militar de la provincia.“Todo el personal se sintió reconfortado porque en lugar de echarlos los ratifiqué”.
Después dedicó un párrafo aparte al fiscal y a los abogados querellantes. Al fiscal ad hoc Darío Ibáñez, lo acusó de haber “tramado una vil mentira” y cuando hablaba de los testigos convocados se le escapó esa frase: “Ninguno dijo que la escena del crimen no cambio…perdón, la escena del accidente”.
En la puerta de los tribunales, María Elena Coseano, sobrina de Angelelli y querellante particular, lo calificó como un “psicópata que le echó la culpa a Pinto de haber matado a mi tío. Yo lo perdono, como él nos perdona a nosotros”. Arturo Pinto, con su andar sereno y su sencillez pueblerina, le dijo a Infojus Noticias:
“A mi me deja tranquilo las acusaciones, porque han transcurrido 38 años y hoy, la gente está convencida que lo mataron. No se fue al olvido Angelelli, a la muerte. Esto es vida. Tergiversar la verdad es el método.
Esta tarde esperamos que la justicia confirme la verdad”.
Fuente:Infojus“Todos los testigos convocados por la fiscalía dijeron que la escena del crimen no cambio… perdón, la escena del accidente”, dijo el ex vicecomodoro Luis Miguel Estrella, segundo jefe de la Base Aérea del Chamical (CELPA), mientras intentaba esta mañana explicar su inocencia en el asesinato del obispo Enrique Angelelli. La sala del quinto piso del edificio del correo, que se había colmado para asistir a las últimas palabras de los dos imputados, dejó escapar risas socarronas, murmullos, y estalló en un aplauso. “Este es el contexto histórico en el que me toca vivir”, se quejó Estrella. El percance había desacomodado el tono marcial y firme que venía manteniendo en su arenga.
Un rato antes, el primero en hablar había sido Luciano Benjamín Menéndez. Fue fiel a su costumbre: el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército suele declamar su inocencia y desacreditar el proceso, las partes o los testigos en la víspera de casi todos los juicios en los que ha sido condenado como el ideólogo de los secuestros, las torturas y las muertes en diez provincias del noroeste argentino que estaban bajo su mando.
“Soy inocente. No tuve nada que ver con la muerte de monseñor Angelelli”, dijo por teleconferencia desde la Cámara Federal de Córdoba, adonde asistió en los tramos vitales del debate. “Vine a este juicio convencido de que tenía que testimoniar lo que supiera sobre la muerte de Angelelli, bien entendido que había acaecido en un desgraciado accidente en la vía pública” dijo el ex general. Y agregó: “Y yo, que viene a informar sobre el accidente, que es nada, me convierto en su autor, y de testigo paso a ser imputado”.
Relató que cuando lo supo, se comunicó con los interventores militares de la provincia, con el jefe del Batallón 141 con sede en La Rioja, Osvaldo Pérez Battaglia y con el comodoro Aguirre, a cargo de la Base Aérea de El Chamical (Celpa), todos fallecidos durante los 38 años que duró el proceso judicial. “Ninguno de ellos sabía nada. Les encargue que investigaran con todos sus medios lo que había sucedido.Concluyeron que en el hecho no había habido acción de ninguna clase de agentes externos, y que era por una mala maniobra de quien viajaba con Angelelli”, afirmó, insistiendo en la repetida versión del accidente automovilístico.
Después, Menéndez habló de una “campaña en la que un montón de testigos dicen que apareció un auto encerrándolo, otros testigos o pseudotestigos dijeron que al obispo lo habían matado a golpes. Otros arman tesis sobre un automóvil que siguió viaje sin auxiliarlos”. Esos fabuladores, según la visión del ex general inventaron también “un par de reuniones mías con Angelelli. Yo no lo conocí a Angeleli, nunca estuve reunido con él, nunca hablé con él”, dijo. No pudo desmentir, sin embargo, que esas reuniones quedaron plasmadas en las cartas que el propio Angelelli le dirigió –y nunca respondió- el nuncio apostólico Pío Laghi, y que fueron aportadas por el Vaticano como documentación vital en las últimas audiencias del juicio. “Esas campañas apuntan a presentarme como un ridículo, a mí, que pertenezco al ejército nacional, que estuvo siempre adornado de un sentimiento republicano de libertad e igualdad”, se despacho, sin sonrojarse.
Estrella, en tanto, fue más lejos. Ratificó el falso testimonio de Pinto, que viajaba en el asiento del acompañante de la camioneta de Angelelli la tarde de la encerrona, y sobrevivió para contarlo. “Arturo Pinto manejaba, y mintió para no ser imputado por homicidio culposo”, acusó. “Soy inocente, a quienes me acusan les cabe el perdón. Mientras se me acusa de un hecho que no cometí, no conocí ni participé, yo me ocupaba de los problemas de la Rioja”, y tuvo un párrafo laudatorio por no haber echado a ninguno de los directores de área del ministerio de hacienda y obras públicas que dirigió durante la intervención militar de la provincia.“Todo el personal se sintió reconfortado porque en lugar de echarlos los ratifiqué”.
Después dedicó un párrafo aparte al fiscal y a los abogados querellantes. Al fiscal ad hoc Darío Ibáñez, lo acusó de haber “tramado una vil mentira” y cuando hablaba de los testigos convocados se le escapó esa frase: “Ninguno dijo que la escena del crimen no cambio…perdón, la escena del accidente”.
En la puerta de los tribunales, María Elena Coseano, sobrina de Angelelli y querellante particular, lo calificó como un “psicópata que le echó la culpa a Pinto de haber matado a mi tío. Yo lo perdono, como él nos perdona a nosotros”. Arturo Pinto, con su andar sereno y su sencillez pueblerina, le dijo a Infojus Noticias:
“A mi me deja tranquilo las acusaciones, porque han transcurrido 38 años y hoy, la gente está convencida que lo mataron. No se fue al olvido Angelelli, a la muerte. Esto es vida. Tergiversar la verdad es el método.
Esta tarde esperamos que la justicia confirme la verdad”.
04.07.2014
Menéndez y Estrella fueron declarados "autores mediatos" del asesinato
Angelelli: En sentencia histórica, el TOF condenó a los acusados a prisión perpetua en cárcel común
Cartel que recuerda al Obispo de los Pobres, en el lugar en el que fue asesinado
La Rioja.- Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados hoy a prisión perpetua en cárcel común e inhabilitación absoluta perpetua por el asesinato del obispo Enrique Angelelli durante la última dictadura. El Tribunal Oral Federal de La Rioja, que leyó esta tarde sólo la parte dispositiva del fallo,
Menéndez y Estrella fueron declarados "autores mediatos" del asesinato
Angelelli: En sentencia histórica, el TOF condenó a los acusados a prisión perpetua en cárcel común
Cartel que recuerda al Obispo de los Pobres, en el lugar en el que fue asesinado
La Rioja.- Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados hoy a prisión perpetua en cárcel común e inhabilitación absoluta perpetua por el asesinato del obispo Enrique Angelelli durante la última dictadura. El Tribunal Oral Federal de La Rioja, que leyó esta tarde sólo la parte dispositiva del fallo,
revocó además la prisión domiciliaria de ambos acusados y dispuso que sean alojados en la cárcel de Bower, en Córdoba. Los jueces José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga consideraron a Menéndez y a Estrella autores mediatos del asesinato de Angelelli y de la tentativa de homicidio de quien lo acompañaba, su amigo Arturo Pinto.
La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 12 de septiembre a las 9.30. A la espera del veredicto, la Iglesia y organizaciones de derechos humanos de La Rioja habían convocado a una vigilia que comenzó ayer, tras una misa, y realizaron más tarde una marcha de antorchas hasta la sede tribunalicia.
Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cuando la camioneta en que viajaba junto a Pinto sufrió un vuelco provocado por otro vehículo en la ruta, cerca de la localidad de Punta de Los Llanos, cuando retornaba desde Chamical hacia la capital provicial.
Por el crimen fueron condenados como autores mediatos el general Menéndez, que era jefe del III Cuerpo de Ejército, y el comodoro Estrella, quien conducía en La Rioja la represión ilegal a cargo de la Fuerza Aérea. Otros acusados, entre ellos Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes de que comenzara el juicio.
La investigación judicial recibió hace pocas semanas un imprevisto impulso del Vaticano, cuando el papa Francisco envió dos documentos secretos que resultaron un significativo aporte a la causa.
Uno de los documentos es una carta de Angelelli al entonces nuncio apostólico Pío Laghi en la que advertía estar amenazado, y otra con el relato detallado del asesinato, el 18 de julio de 1976, de dos curas muy próximos al obispo, Gabriel Longueville y Carlos Murias.
La primera misiva, firmada de puño y letra por Angelelli un mes antes de su asesinato, deja muy comprometido al cuestionado nuncio y fue recibida e incorporada al archivo oficial de la Iglesia católica -en la copia se puede ver su sello en italiano, número de acta y folio-, pero recién ahora fue develada por el papa Francisco.
04.07.2014
Piden que el Episcopado considere "mártir" a Angelelli y lo llamaron "santo"
Curas en la Opción por los Pobres celebraron la sentencia y "la actitud del papa Francisco"
Piden que el Episcopado considere "mártir" a Angelelli y lo llamaron "santo"
Curas en la Opción por los Pobres celebraron la sentencia y "la actitud del papa Francisco"
Un colectivo que se reconoce heredero de las luchas de los sacerdotes para el Tercer Mundo saludó con alegría la sentencia de la causa Angelelli
El Grupo de Curas en la Opción por los Pobres celebró hoy la condena a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella por el asesinato del obispo Enrique Angelelli durante la última dictadura cívico-militar. "Después de años de silencio la justicia sentenció finalmente por unanimidad que Angelelli fue asesinado" y condenó a prisión perpetua por el crimen a Menéndez y a Estrella, "en cárcel común, en ambos casos", expresó el secretariado nacional de la agrupación sacerdotal en un comunicado en el que también pidió "quizá ingenuamente" que la Iglesia argentina lo considere "un mártir".
El Grupo de Curas en la Opción por los Pobres celebró hoy la condena a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella por el asesinato del obispo Enrique Angelelli durante la última dictadura cívico-militar. "Después de años de silencio la justicia sentenció finalmente por unanimidad que Angelelli fue asesinado" y condenó a prisión perpetua por el crimen a Menéndez y a Estrella, "en cárcel común, en ambos casos", expresó el secretariado nacional de la agrupación sacerdotal en un comunicado en el que también pidió "quizá ingenuamente" que la Iglesia argentina lo considere "un mártir".
El grupo afirmó que "Angelelli fue obispo de una Iglesia profética que molestaba por su cercanía a los pobres, por la búsqueda de justicia y liberación. Y su muerte cobarde fue simulada, aparentando un accidente automovilístico en el que nunca creímos".
En el supuesto "accidente", un montaje para encubrir el homicidio, "solamente creyeron los cómplices de la dictadura cívico-militar, entre los que lamentablemente hemos de contar obispos que entonces se llamaban `hermanos suyos` y hasta un nuncio".
"Celebramos la justicia que sigue su curso a pesar del intervalo de las infames e inconstitucionales leyes de 'obediencia debida' y 'punto final', porque sabemos que hacer memoria y conocer la verdad son los únicos modos que tenemos para que la muerte no vuelva a adueñarse de nuestra Patria", agregó.
El Grupo de Curas en la Opción por los Pobres también resaltó y expresó alegría "por la actitud del papa Francisco, al responder solícito al obispo Marcelo Colombo que pidió conocer la verdad guardada durante años en el Vaticano. Abrir los archivos sirvió para probar que Angelelli estaba amenazado de muerte -algo que ya era sabido en Roma-; fue un gesto de honestidad que necesitaríamos ver más seguido".
"Y celebramos también la memoria de aquel a quien siempre hemos reconocido como mártir nuestro, 'San Enrique de los Llanos', sabiendo que en él Jesús nos muestra cuál es la Iglesia con la que ha soñado y a la que nos convoca en el presente", señaló el documento.
El grupo sacerdotal hizo propio el homenaje que hizo a Angelelli el artista popular León Gieco en La memoria: "San Enrique de los Llanos", lo llamó y, respecto de su asesinato durante la dictadura, dijo que "fue cuando se callaron las Iglesias".
"Esperamos -quizás ingenuamente- que el episcopado argentino lo reconozca como mártir (a Angelelli) y a la vez exprese públicamente su arrepentimiento por haber callado frente a su asesinato que clamaba justicia", concluyó la declaración.
04.07.2014
La reactivación se produjo en 2005, tras la derogación de las leyes de impunidad
Crimen de Angelelli: El accidentado camino de una investigación y de una causa judicial
Los vaivenes de la demanda de justicia y las estrategias de impunidad afectaron el desarrollo de la causa Angelelli
La causa judicial por el asesinato de monseñor Enrique Angelelli, cuyo juicio oral concluyó hoy, tuvo tantas dilaciones judiciales que sólo permitió condenar a dos de los cincos responsables de la muerte de quien fue obispo de La Rioja. Hoy sólo fueron condenados los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Estrella, ya que los otros tres acusados en la causa, Jorge Albano Harguindeuy, Jorge Rafael Videla y Juan Carlos Romero fallecieron, por lo cual se les declaró la extinción de la acción penal.
Crimen de Angelelli: El accidentado camino de una investigación y de una causa judicial
Los vaivenes de la demanda de justicia y las estrategias de impunidad afectaron el desarrollo de la causa Angelelli
La causa judicial por el asesinato de monseñor Enrique Angelelli, cuyo juicio oral concluyó hoy, tuvo tantas dilaciones judiciales que sólo permitió condenar a dos de los cincos responsables de la muerte de quien fue obispo de La Rioja. Hoy sólo fueron condenados los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Estrella, ya que los otros tres acusados en la causa, Jorge Albano Harguindeuy, Jorge Rafael Videla y Juan Carlos Romero fallecieron, por lo cual se les declaró la extinción de la acción penal.
El derrotero judicial empezó al día siguiente de la muerte del Obispo, perpetrada el 4 de agosto de 1976 en el accidente provocado por la encerrona que le hicieron en un tramo de la ruta que atraviesa la provincia a pocos quilómetros de la localidad de Punta de los Llanos y a media hora de camino de Chamical, donde aparecieran los cuerpos de los curas fusilados.
El Obispo fue arrastrado con vida fuera de la camioneta en que viajaba y ultimado a 25 metros del vehículo. Sobrevivió su acompañante Arturo Pinto, quien fue el principal testigo en la causa.
El 31 de agosto de 1976 a pocos días del asesinato, el Juez riojano Aldo Ramón Zalazar Gómez resolvió disponer el archivo del Expediente Nº 125.731 - Letra A- Año 1976, ya que acepta el criterio de la Fiscal de que la muerte de Angelelli producto de un accidente de tránsito fortuito causado por una rueda desinflada, no amerita proseguir una investigación en el ámbito penal.
En 1983, con la vuelta de la democracia, el juez de La Rioja Antonio Manuel Condado reabrió la causa y al año siguiente el juez Aldo Fermín Morales la recaratuló como "Homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado". En 1986, el mismo juez Morales dictó sentencia afirmando: "La muerte de Enrique Angelelli no obedeció a un accidente de tránsito, sino a un homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima".
En 1988, el aún juez de la causa, Morales, rechazó la demanda de la fiscalía de que el proceso a los acusados sea llevado adelante por el Consejo supremo de las Fuerzas Armadas, resolución que es apelada ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación que la deriva finalmente a la Cámara Federal de Córdoba. En 1988, el fiscal de la Cámara Federal de Córdoba se pronunció por la aplicación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final exonerando de cargos a varios de los militares implicados en el asesinato del obispo riojano.
En 1990, la Cámara Federal de Córdoba consideró agotada la investigación y sobreseyó a los imputados aplicando la Ley de Punto Final, aunque los elementos obrantes en la investigación no le permiten el archivo total y se volvió así a la versión inicial del "accidente automovilístico".
En octubre de 2005, la situación política nacional cambió y la anulación de las leyes del perdón permitieron que el juez federal subrogante de La Rioja Franco Romano Grassi reabriera la investigación y se produjera la reapertura de la causa. Tras 8 años, la causa fue elevada a juicio, proceso que comenzó el 4 de noviembre de 2013 y cuyo final se celebró hoy con la sentencia de Menendez y Estrella, a un mes de conmemorarse los 38 años de la muerte del Obispo.
04.07.2014
Angelelli y Ponce de León integran una larga lista que comenzó con Mugica
Reivindicar la justicia fue el "pecado" de muchos católicos asesinados por la dictadura
Carlos Ponce de León, otro de los obispos que murió en un "accidente"
(Por Mariana Menzulio). La Masacre de San Patricio, los asesinatos de los obispos de La Rioja, Enrique Angelelli, y de San Nicolás, Carlos Ponce de León, y del padre Carlos Mugica, y los sacerdotes conocidos como "mártires de El Chamical", son sólo algunos ejemplos de la persecución del terrorismo de Estado a aquellos religiosos católicos que trabajaban para los humildes. Si bien parte de la Iglesia católica fue cómplice del régimen militar, hubo una minoría señalada como los "curas rojos" o comunistas que luchó contra las atrocidades que se cometieron.
Angelelli y Ponce de León integran una larga lista que comenzó con Mugica
Reivindicar la justicia fue el "pecado" de muchos católicos asesinados por la dictadura
Carlos Ponce de León, otro de los obispos que murió en un "accidente"
(Por Mariana Menzulio). La Masacre de San Patricio, los asesinatos de los obispos de La Rioja, Enrique Angelelli, y de San Nicolás, Carlos Ponce de León, y del padre Carlos Mugica, y los sacerdotes conocidos como "mártires de El Chamical", son sólo algunos ejemplos de la persecución del terrorismo de Estado a aquellos religiosos católicos que trabajaban para los humildes. Si bien parte de la Iglesia católica fue cómplice del régimen militar, hubo una minoría señalada como los "curas rojos" o comunistas que luchó contra las atrocidades que se cometieron.
Este grupo se caracterizó por la expresa condena a las violaciones de los derechos humanos, la participación en manifestaciones, cartas y homilías públicas contra el accionar represivo, las denuncias al exterior y el acompañamiento a los familiares de desaparecidos.
Según el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, al menos dieciocho sacerdotes fueron asesinados o figuran como desaparecidos, otros diez curas estuvieron presos en la dictadura; treinta fueron secuestrados y derivados a los centros clandestinos de detención y luego liberados; once seminaristas fueron asesinados o figuran como desaparecidos y se cree que son más de medio centenar los católicos laicos víctimas de la represión ilegal.
El primer religioso asesinado fue el padre Carlos Mugica quien fue ametrallado el 11 de mayo de 1974 en esta Ciudad, todavía durante el gobierno de Estela Martínez de Perón, y cuando la Triple A realizaba la persecución para eliminar a la "guerrilla". La causa por la muerte de Mugica fue declarada de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptible y está en manos del juez federal Norberto Oyarbide.
Ya bajo la dictadura militar, las primeras víctimas de la Iglesia aparecieron en la provincia de La Rioja, el 18 de julio de 1976 cuando el párroco francés Gabriel Longueville y el sacerdote Carlos de Dios Murias fueron secuestrados en la parroquia El Salvador, de El Chamical, y sus cuerpos fusilados.
Por este hecho fueron condenados en 2012 a prisión perpetua en cárcel común a los represores Luciano Benjamín Menéndez, Luis Fernando Estrella y Domingo Benito Vera.
La próxima víctima fue el obispo de La Rioja monseñor Enrique Angelelli, cuya muerte ocurrió el 4 de agosto de 1976, en un accidente automovilístico confuso, cuando viajaba a Buenos Aires con la denuncia sobre el secuestro y homicidio de los dos sacerdotes.
Por el asesinato de Angelelli, los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados hoy en La Rioja a prisión perpetua en cárcel común e inhabilitación absoluta perpetua.
Los religiosos palotinos Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, fueron asesinados en la madrugada del 4 de julio de 1976 por un grupo de tareas que ingresó por la fuerza a la iglesia de San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano, hecho conocido como la Masacre de San Patricio.
En tanto, monseñor Carlos Ponce de León, obispo de San Nicolás de los Arroyos, también fue asesinado en un supuesto accidente el 11 de julio de 1977, cuando se dirigía a la Capital Federal para entregar a la nunciatura documentación relativa a la represión ilegal implementada en la provincia de Santa Fe.
Uno de los casos que tomó más trascendencia a nivel internacional fue el de las monjas francesas de las Misiones Extranjeras, Alice Domon y Léonie Duquet, cuya desaparición ocurrió en diciembre de 1977, junto a denominado grupo de la Iglesia de la Santa Cruz que integraban las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.
Por los crímenes de las monjas fueron condenados en octubre de 2011 los ex marinos Alfredo Astiz y su jefe, Jorge "Tigre" Acosta, a prisión perpetua junto a otros diez acusados por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura.
Hasta ahora, el único miembro de la Iglesia que fue sentenciado por violaciones a los derechos humanos fue el ex capellán de la Policía Bonaerense Christian Von Wernich.
Fuente:Telam
Condenaron a prisión perpetua a Menéndez y Estrella por el asesinato del obispo Angelelli en 1976
“Ya no tenemos miedo, nos sentimos libres y tranquilos”, dijo colaboradora de Angelelli

Condenaron a prisión perpetua a Menéndez y Estrella por el asesinato del obispo Angelelli en 1976
Los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados este viernes a prisión perpetua en cárcel común e inhabilitación absoluta perpetua por el asesinato del obispo Enrique Angelelli durante la última dictadura.
El Tribunal Oral Federal de La Rioja, que leyó esta tarde sólo la parte dispositiva del fallo, revocó además la prisión domiciliaria de ambos represores y dispuso que sean alojados en la cárcel de Bower, en Córdoba.
Los jueces José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga consideraron a Menéndez y a Estrella autores mediatos del asesinato de Angelelli y de la tentativa de homicidio de quien lo acompañaba, su amigo Arturo Pinto.
La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 12 de septiembre a las 9.30.
A la espera del veredicto, la Iglesia y organizaciones de derechos humanos de La Rioja habían convocado a una vigilia que comenzó ayer, tras una misa, y realizaron más tarde una marcha de antorchas hasta la sede tribunalicia.
Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cuando la camioneta en que viajaba junto a Pinto sufrió un vuelco provocado por otro vehículo en la ruta, cerca de la localidad de Punta de Los Llanos, cuando retornaba desde Chamical hacia la capital provicial.
Por el crimen fueron condenados como autores mediatos el general Menéndez, que era jefe del III Cuerpo de Ejército, y el comodoro Estrella, quien conducía en La Rioja la represión terrorista de estado de la Fuerza Aérea.
Otros acusados, entre ellos Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes de que comenzara el juicio.
La investigación judicial recibió hace pocas semanas un imprevisto impulso del Vaticano, cuando el papa Francisco envió dos documentos secretos que resultaron un significativo aporte a la causa.
Uno de los documentos es una carta de Angelelli al entonces nuncio apostólico Pío Laghi en la que advertía estar amenazado, y otra con el relato detallado del asesinato, el 18 de julio de 1976, de dos curas muy próximos al obispo, Gabriel Longueville y Carlos Murias.
La primera misiva, firmada de puño y letra por Angelelli un mes antes de su asesinato, deja muy comprometido al cuestionado nuncio y fue recibida e incorporada al archivo oficial de la Iglesia católica -en la copia se puede ver su sello en italiano, número de acta y folio-, pero recién ahora fue develada por el papa Francisco.
El Tribunal Oral Federal de La Rioja, que leyó esta tarde sólo la parte dispositiva del fallo, revocó además la prisión domiciliaria de ambos represores y dispuso que sean alojados en la cárcel de Bower, en Córdoba.
Los jueces José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga consideraron a Menéndez y a Estrella autores mediatos del asesinato de Angelelli y de la tentativa de homicidio de quien lo acompañaba, su amigo Arturo Pinto.
La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 12 de septiembre a las 9.30.
A la espera del veredicto, la Iglesia y organizaciones de derechos humanos de La Rioja habían convocado a una vigilia que comenzó ayer, tras una misa, y realizaron más tarde una marcha de antorchas hasta la sede tribunalicia.
Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cuando la camioneta en que viajaba junto a Pinto sufrió un vuelco provocado por otro vehículo en la ruta, cerca de la localidad de Punta de Los Llanos, cuando retornaba desde Chamical hacia la capital provicial.
Por el crimen fueron condenados como autores mediatos el general Menéndez, que era jefe del III Cuerpo de Ejército, y el comodoro Estrella, quien conducía en La Rioja la represión terrorista de estado de la Fuerza Aérea.
Otros acusados, entre ellos Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes de que comenzara el juicio.
La investigación judicial recibió hace pocas semanas un imprevisto impulso del Vaticano, cuando el papa Francisco envió dos documentos secretos que resultaron un significativo aporte a la causa.
Uno de los documentos es una carta de Angelelli al entonces nuncio apostólico Pío Laghi en la que advertía estar amenazado, y otra con el relato detallado del asesinato, el 18 de julio de 1976, de dos curas muy próximos al obispo, Gabriel Longueville y Carlos Murias.
La primera misiva, firmada de puño y letra por Angelelli un mes antes de su asesinato, deja muy comprometido al cuestionado nuncio y fue recibida e incorporada al archivo oficial de la Iglesia católica -en la copia se puede ver su sello en italiano, número de acta y folio-, pero recién ahora fue develada por el papa Francisco.
“Ya no tenemos miedo, nos sentimos libres y tranquilos”, dijo colaboradora de Angelelli
Hilda Moreno de Rigacci, colaboradora de monseñor Enrique Angelelli, destacó la cantidad de testimonios que se escucharon durante el juicio para esclarecer la muerte del obispo riojano ocurrida durante la última dictadura y dijo que la gente ahora no tiene “miedo” sino que se siente “libre y tranquila” para declarar.
“Hoy es un día de gloria, felicidad y alegría para todos los riojanos y los que han venido a esta provincia”, dijo la mujer en declaraciones a radio Del Plata, en las que recordó la “opción pastoral por los pobres que siempre demostró Angelelli”.
Rigacci remarcó la cantidad de “testimonios importantísimos que se escucharon durante la causa” y agregó que “de parte de la querella todos testimoniaron sin miedo; nos sentimos libres y tranquilos a pesar de que hay resabios de gente que quiere apretar”.
Asimismo, recordó que fue el ex presidente fallecido Néstor Kirchner, en el año 2005, quien “abrió la causa luego de que fuera hábilmente cerrada con la complicidad de quienes lo asesinaron” y agradeció también al papa Francisco, quien “facilitó los últimos documentos” secretos del Vaticano que se incorporaron a la causa.
“Nosotros conocemos a Angelelli cuando llegó como obispo en el año 1968. Ya sus primeras palabras nos impactaron, era la primera vez que escuchábamos a un obispo bajar a la comunidad y hablar de pueblo”, recordó.
Fuente:NoticiasNOA“Hoy es un día de gloria, felicidad y alegría para todos los riojanos y los que han venido a esta provincia”, dijo la mujer en declaraciones a radio Del Plata, en las que recordó la “opción pastoral por los pobres que siempre demostró Angelelli”.
Rigacci remarcó la cantidad de “testimonios importantísimos que se escucharon durante la causa” y agregó que “de parte de la querella todos testimoniaron sin miedo; nos sentimos libres y tranquilos a pesar de que hay resabios de gente que quiere apretar”.
Asimismo, recordó que fue el ex presidente fallecido Néstor Kirchner, en el año 2005, quien “abrió la causa luego de que fuera hábilmente cerrada con la complicidad de quienes lo asesinaron” y agradeció también al papa Francisco, quien “facilitó los últimos documentos” secretos del Vaticano que se incorporaron a la causa.
“Nosotros conocemos a Angelelli cuando llegó como obispo en el año 1968. Ya sus primeras palabras nos impactaron, era la primera vez que escuchábamos a un obispo bajar a la comunidad y hablar de pueblo”, recordó.
Perpetua para Menéndez y Estrella por el crimen de Angelelli
04/07/2014
URGENTE: El Tribunal Federal, condenó a prisión perpetua a Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella por el crimen del obispo Enrique Angelelli, ocurrido en agosto de 1976. (FOTOS) y (VIDEO)
04/07/2014
URGENTE: El Tribunal Federal, condenó a prisión perpetua a Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella por el crimen del obispo Enrique Angelelli, ocurrido en agosto de 1976. (FOTOS) y (VIDEO)
Los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados hoy a prisión perpetua en cárcel común e inhabilitación absoluta perpetua por el asesinato del obispo Enrique Angelelli durante la última dictadura.
El Tribunal Oral Federal, que leyó sólo la parte dispositiva del fallo, revocó además la prisión domiciliaria de ambos represores y dispuso que sean alojados en la cárcel de Bower, en Córdoba.
Los jueces José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga consideraron a Menéndez y a Estrella autores mediatos del asesinato de Angelelli y de la tentativa de homicidio de quien lo acompañaba, su amigo Arturo Pinto.
La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 12 de septiembre a las 9.30.
A la espera del veredicto, la Iglesia y organizaciones de derechos humanos, habían convocado a una vigilia que comenzó ayer, tras una misa, y realizaron más tarde una marcha de antorchas hasta la sede tribunalicia.
Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cuando la camioneta en que viajaba junto a Pinto sufrió un vuelco provocado por otro vehículo en la ruta, cerca de la localidad de Punta de Los Llanos, cuando retornaba desde Chamical hacia la capital provicial.
Por el crimen fueron condenados como autores mediatos el general Menéndez, que era jefe del III Cuerpo de Ejército, y el comodoro Estrella, quien conducía en la provincia la represión terrorista de estado de la Fuerza Aérea.
Otros acusados, entre ellos Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes de que comenzara el juicio.
La investigación judicial recibió hace pocas semanas un imprevisto impulso del Vaticano, cuando el papa Francisco envió dos documentos secretos que resultaron un significativo aporte a la causa.
Uno de los documentos es una carta de Angelelli al entonces nuncio apostólico Pío Laghi en la que advertía estar amenazado, y otra con el relato detallado del asesinato, el 18 de julio de 1976, de dos curas muy próximos al obispo, Gabriel Longueville y Carlos Murias.
La primera carta, firmada de puño y letra por Angelelli un mes antes de su asesinato, deja muy comprometido al cuestionado nuncio Laghi y fue recibida e incorporada al archivo oficial de la Iglesia católica -en la copia se puede ver su sello en italiano, número de acta y folio-, pero recién ahora fue develada por el papa Francisco.
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El Tribunal Oral Federal, que leyó sólo la parte dispositiva del fallo, revocó además la prisión domiciliaria de ambos represores y dispuso que sean alojados en la cárcel de Bower, en Córdoba.
Los jueces José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga consideraron a Menéndez y a Estrella autores mediatos del asesinato de Angelelli y de la tentativa de homicidio de quien lo acompañaba, su amigo Arturo Pinto.
La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 12 de septiembre a las 9.30.
A la espera del veredicto, la Iglesia y organizaciones de derechos humanos, habían convocado a una vigilia que comenzó ayer, tras una misa, y realizaron más tarde una marcha de antorchas hasta la sede tribunalicia.
Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cuando la camioneta en que viajaba junto a Pinto sufrió un vuelco provocado por otro vehículo en la ruta, cerca de la localidad de Punta de Los Llanos, cuando retornaba desde Chamical hacia la capital provicial.
Por el crimen fueron condenados como autores mediatos el general Menéndez, que era jefe del III Cuerpo de Ejército, y el comodoro Estrella, quien conducía en la provincia la represión terrorista de estado de la Fuerza Aérea.
Otros acusados, entre ellos Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes de que comenzara el juicio.
La investigación judicial recibió hace pocas semanas un imprevisto impulso del Vaticano, cuando el papa Francisco envió dos documentos secretos que resultaron un significativo aporte a la causa.
Uno de los documentos es una carta de Angelelli al entonces nuncio apostólico Pío Laghi en la que advertía estar amenazado, y otra con el relato detallado del asesinato, el 18 de julio de 1976, de dos curas muy próximos al obispo, Gabriel Longueville y Carlos Murias.
La primera carta, firmada de puño y letra por Angelelli un mes antes de su asesinato, deja muy comprometido al cuestionado nuncio Laghi y fue recibida e incorporada al archivo oficial de la Iglesia católica -en la copia se puede ver su sello en italiano, número de acta y folio-, pero recién ahora fue develada por el papa Francisco.
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