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San Cayetano

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viernes, 18 de febrero de 2011

EL ROSTRO OCULTO DE MORALES SOLÁ

El hombre que nunca conoció al general Bussi






 Morales Solá llegó a Clarín desde Tucumán en pleno 1976, tras cubrir el Operativo Independencia.


  Su llegada desde Tucumán a la redacción de Clarín en Buenos Aires, y su ascenso en la jerarquía del diario, se produjo en lo peor del espanto: los años más duros de la última dictadura militar. Durante años redactó editoriales en el diario, aunque lo hizo inicialmente sin firma.


Mariano Grondona por entonces, a la hora de escribir sus panfletos procesistas en El Cronista, había elegido la vía del seudónimo: Guicciardini, el nombre de un pensador italiano, de la estirpe de Maquiavelo y de la puesta a punto de la idea de la razón de Estado como fuente de toda razón y justicia.
 Pero incluso cuando se decidió a asentar su firma, la prosa de Morales Solá era en sí misma una representación de la cultura procesista: reprimida, enredada, oscura, opaca, justificadora de lo peor.


Hay quienes sostienen que la venida de Morales Solá a Buenos Aires fue aupada por los deseos del general Domingo Bussi. Hay quienes dicen también que Morales Solá tuvo que ver en la ruptura interna de Clarín con el desarrollismo, con las figuras de esa corriente que aún formaban parte del diario y con la llegada de Leopoldo Galtieri al poder.


Hace algunos años, en una carta de lectores que publicó en la revista Veintitrés, el periodista dijo que nunca habló con Bussi mientras estuvo en Tucumán. Hay una foto (8 de junio de 1976, página 5 de La Gaceta) que parece desmentir esa afirmación. Morales Solá aparece entre un grupo de periodistas agasajados por el entonces general y gobernador.
 Bussi les agradeció en el Día del Periodista “toda la colaboración que nos vienen brindando” y los exhortó “a que continúen prestando el mismo apoyo”.


¿Nunca habló con Bussi en Tucumán? Desde La Gaceta Morales Solá manejaba la información sobre el Operativo Independencia. El periodista Hernán López Echagüe afirmó hace años en su libro El enigma del general que Morales Solá compartió un asado con Bussi y otros periodistas: Leo Gleizer, René Sallas y Marcos Taire, entre otros. Cada uno recibió de manos del genocida “un pergamino en el que agradecía ‘su colaboración en la lucha contra la subversión’”.


Marcos Taire, también mediante una carta publicada en Veintitrés, corroboró el dato de la siniestra conferencia de prensa seguida de un almuerzo. Y añadió que por lo menos hasta el 23 de abril de 1976 Morales Solá firmaba notas de tapa en La Gaceta. En esa nota de abril el periodista que hoy se destaca en La Nación y TN saludaba la designación de Bussi de este modo: “El general conoce el ámbito local y no ignora las necesidades y las urgencias de la provincia”.
¿Quizá esa sea la razón que impulsó a Morales Solá- y otros periodistas- a manifestar en el Congreso de la Nación su temor, su falta de "seguridad"?
¿Podrá conciliar el sueño por las noches Morales Solá?

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el ser peronista revolucionario

El militante revolucionario, no participa de las prácticas que humillan al pueblo, sabe que un compatriota sistemáticamente humillado, es un hombre derrotado; la historia le demuestra, que los pueblos se liberan organizándose y movilizándose; con pasión, con fervor, con el corazón, con fanatismo, por los sueños de felicidad compartidos en un destino común. Es un insulto a su condición de militante, toda política que tenga por objeto comprar voluntades, utilizando las necesidades del pueblo. Puede vincularse de mil formas con el pueblo, pero sólo admite a su lado las voluntades, que libremente y como iguales, comparten con él, un proyecto liberador

NÉSTOR VOS JUNTO A LOS 30 MIL SON EL ALMA DE NUESTRO COMPROMISO